El viaje al olvido, rumbo a los recuerdos [post que surgió como story de Instagram].

Esa niña (digamos que se llama “Rocío”) que va en el asiento trasero de una guagua no lo sabe, pero se dirige directo al olvido: dentro de 4 o 5 años no recordará que este domingo 26 de abril fueron con su familia al malecón, ni recordará qué hicieron allí. No recordará esos dos moñitos rosados, ni a qué jugaba con su hermana mayor durante el recorrido.

Pero también va camino a crear muchos recuerdos que perdurarán por décadas: en 6 años aprenderá a montar bicicleta luego de múltiples caídas y rasguños. Dentro de 10 años será elegida presidenta de su clase, y dará el discurso de graduación de su promoción de primaria. Dentro de 12 años conocerá a su primer crush, y sacará 100 en Historia y Geografía.

A los 16 aprenderá a manejar la pasola eléctrica de su madre, y empezará a ir a la escuela en ella. A sus 17 (casi 18) se graduará de bachiller, y al año siguiente entrará a la UASD a estudiar psicología (a donde irá en su propia pasola). En la universidad conocerá a Marcos, con quien juraría que se casaría (spoiler alert: no se casaron).

Cumplidos los 20 (en 2044) votará por primera vez, y el rostro de Leonel Fernández estará en la boleta. A los 23 terminará la universidad (y terminará también con Marcos). Ese año se ganará una beca para una maestría en gestión humana en Argentina. Regresará de Buenos Aires con su máster, y empezará a trabajar para Walmart Dominicana, donde durará 32 años, hasta pensionarse en 2079.

A lo largo de su vida tendrá dos hijos, tres perros, un apartamento en La Jacobo, pocos problemas de salud y un esposo que la acompañará hasta su muerte en el año 2105 (a los 81). Rocío no lo sabe, pero es parte de la generación que presenciará la revolución y caída de la IA y vivirá la segunda y tercera grandes pandemias por COVID. Además presenciará la invasión de Taiwán por China en 2060, la Guerra Tibia de 2065 a 2093, el colapso poblacional de Corea del Sur y Japón y el accidente termonuclear de Palo Verde de 2078.

De igual forma estará ahí cuando se erradiquen casi por completo el cáncer y el VIH y África reduzca la mortalidad infantil a niveles de la actual Europa. Y en la época en que varios países latinoamericanos superaron la pobreza extrema y Haití empezó a ver la luz al final del largo túnel del subdesarrollo.

Más importante aún, el domingo 26 de abril de 2054, con 30 años, Rocío manejará hacia el malecón en su guagua eléctrica mientras su hija Nuvia juega en el asiento trasero con su hermana mayor Rosée… y un tipo random le toma una foto a partir de la cual construirá la historia futura de su vida.

Nuzz

Tu existencia [a.k.a. ‘Por tu paz mental’].

It seems to me that maybe// It pretty much always means no…

Flake Jack Johnson

Tu existencia me destroza,
me carcome y asedia,
me destruye y me aplasta.

Me constriñe y me oprime
arrincona mi alma
(en la cual casi ni creo),
desata mis demonios,
y altera mi sosiego.

Reduce mis pensamientos
a un caos inexplicable,
pensamientos que resuenan,
con estruendo incesante.

Tu existencia, mujer,
para mí es un fulgor,
un recordar eterno,
vivo arrepentimiento.

La muerte hecha engranaje,
que gira muy despacio,
pero sin pausa alguna,
y crujiendo mis huesos.

Túnel ineludible,
pero que sé está ahí,
entre el ayer y ahora,
en aquello que vi.

Túnel en que sin dudas
me adentraré, y lo sé,
más importante aún,
que atravesar tendré.

.-Nuzz

De vuelta a lo básico [a. k. a. ‘Pausa montañesa’].

I run because I want to slay the Kraken.
I just don’t want to actually lift the sword.

The terrible and wonderful reasons why I run long distances

Hace aproximadamente dos semanas, y luego de casi 4 años de fiebre serrana, cerré pausé oficialmente el ciclo Oscarivánico de montañismo y trails para volver al asfalto. A lo largo de esa etapa acumulé incontables experiencias que me marcaron de por vida y que guardaré para siempre en mi errante memoria. Desde conocer lugares extraordinarios y gente maravillosa, hasta poner a prueba los límites de mi cuerpo y mi mente, con logros que me enorgullecen y fracasos que me hicieron cuestionar mi capacidad y potencial, pero que siempre terminaron haciéndome más fuerte.

La logística de los trillos es sumamente complicada y relativamente costosa, dadas las complejidades que invloucra: desde identificar la ruta, madrugar para trasladarse a la misma, la alimentación (previa y durante), la hidratación, el sol y el frío, cargar con el peso del abastecimiento, los bastones, el desnivel inherente, la acampada, la mayor propensión a lesiones… En fin, que “montear” es mucho más complicado (que no necesariamente más difícil) que “correr”.

Una vez el pasado diciembre dominé hasta donde me lo propuse al triturador de voluntades [a. k. a. ‘El Pico Express’], abrazo nuevamente el calor citadino, retomo las aceras escabrosas de Santo Domingo, y dejo de lado los tenis con tacos y el camelback con dos litros de agua. En el horizone percibo las siluetas difusas de una retahíla de marcas personales (5K, 10K, half, full…) que tiemblan ante mi retorno asfáltico, pues en el fondo saben con certeza inequívoca que están a punto de caer en el más terrible de los infiernos concebibles: el olvido eterno.

Este regreso es también una venganza interna contra el Oscariván de hace 15 años, pues leyendo e investigando sobre toda la ciencia del correr me di cuenta de que desperdicié mis años dorados corriendo como loco, sin estructura ni estrategia alguna. En parte por la falta de guía e información, la inmadurez se manifestaba en amanecer cada día con los puños bien cerrados. Cientos, miles de kilómetros ‘a menos de 5’, envuelto en esa característica rabia insolente de la juventud, a pesar de las lesiones, las resacas, los trasnoches y los amores, malamores y desamores.

Hasta cierto punto sigo siendo el mismo, con esa voluntad abundante y maciza. La rabia sigue allí, subyacente e insolente, pero he madurado (y envejecido) lo suficiente como para conocer mejor mis límites y practicar la paciencia y la prudencia (casi) siempre que es debido. Ese mismo y nuevo yo se prometió hace unos días cumplir con los programas de entrenamiento, dormir y alimentarse mejor, beber menos alcohol y, sobre todo, disfrutar el proceso [ese palabro me tiene JARTO] de convertirme en un mejor corredor.

Nunca lo sabré, pero quizá volviendo a lo básico superaré aquello que pudo ser el Oscariván que, circa octubre 2010, corría como loco alrededor del Olímpico mientras la voz de Billie Joe Armstrong gritaba ‘Do you know the enemy? Do you know your enemy?‘. Y, quién sabe, a lo mejor en el camino me anime, me prepare y ahorre para correr los siete majors. So rally up the demons of your soul (oh-eh, oh-eh!).

Nuzz

Resultados – Expectativas [acotadas].

Let go or be dragged.

Proverbio Zen

2025 ha sido sin dudas el año más agitado de mi historia reciente. Un cambio de dirección abrupto (pero premeditado) en mi vida profesional, una mayor libertad, aún a medias, para hacer, para no hacer y para ser. Una tensión cotidiana entre el deseo y la presión [interna, familiar, social…] de seguir creciendo hacia afuera, de tener, acumular y guardar cada vez más, y el llamado [principalmente interno] a ser pequeño, a ser una gota en el jardín, a crecer hacia adentro y a soltar, dejar, alivianar la carga.

Casi toda mi vida adulta he estado en constante movimiento: haciendo, buscando qué hacer, empezando proyectos, abriendo puertas y descubriendo nuevos mundos. Madrid, Economía, Macros de Excel, Copenhague, FMI, Suramérica, estadísticas, IBM, San José, informes, encuestas, panoramas, emprender, fracasar, reintentar, arder, volver a fallar, romperme, rearmarme y reiniciar. Por primera vez vislumbro la posibilidad de detenerme y dejar que el mundo gire sin mí, que el ruido no penetre en mí y que el caos no sea parte de mí. Coqueteo con la idea de dejar que el sentido de la existencia llegue solo, o no llegue para nada. Y si llega, que me encuentre sentado en mi patio leyendo a Asimov, Borges o Cortázar, mientras escucho musiquita de ascensor o uno de estos piezones.

¡Oh! ¡Pero cuánto cuesta bajarse de la rueda de hámster! Ya la alarma no suena a las 7:10 y no escucho The Fall of Civilizations mientras maldigo al Uber de la Honda Fit blanca que quiere meterse a terror delante de mí antes del elevado de la Lope de Vega. Sin embargo, la inercia me sigue empujando a querer elevar gradualmente el techo de esas expectativas de vida, haciendo que los resultados siempre parezcan insuficientes. Todos queremos una Existencia “Básica” o Normal y, una vez creemos alcanzarla, nos exigimos la Existencia Plus, y entonces la Pro, después la Pro Max, más tarde la Ultra (color naranja con 4 cámaras).

En realidad no sé si en algún punto seré capaz de revertir, o siquiera detener, los engranajes de esa maquinaria de apetito insaciable, pero de momento siento que el haberla ralentizado es un paso en la dirección correcta. Y aún así, continuamente debo repetirme como un mantra que la felicidad es igual a los resultados menos las expectativas. Si logro acotar estas últimas de forma estricta, no tendré la necesidad de aumentar aquellos, y esa es una batalla que, como el mar, no cesa, ¿me entienden?

Nuzz.

Oscar Iván contra La Montaña

But that’s how it goes with runners: through pain we find serenity.

The Terrible and Wonderful Reasons Why I Run Long DistancesThe Oatmeal

El fin de semana largo del día del trabajador subí al Pico Duarte, y antes de contar mi odisea hay una sola cosa que resaltar: logré cada uno de los objetivos que me fijé para este viaje

  • Menos de 4 horas a Agüita Fría ✅
  • Menos de 5 horas a Compartición ✅
  • La Ciénaga –  Cima –  Compartición el mismo día ✅

Ahora el cómo:

La travesía fluyó sin percances más o menos hasta El Cruce, e incluso a Agüita Fría llegué con algo de holgura respecto a mi meta: 14 km en 3h51m. De ahí en adelante todo fue caos, sufrimiento, lágrimas, sudor, frustración, dolor y, lo más importante, un inmenso orgullo propio.

Los únicos eventos puntuales que vale la pena resaltar: (1) en Agüita Fría no vi agua, y ya venía seco desde hacía más de un kilómetro, me salvó una mandarina que me supo a gloria, me supo a batida de cuerno de unicornio, a leche materna de la misma Atenas; (2) contrario a lo que muchos creíamos, desde Agüita Fría hasta Compartición (4.2 km) NO ES UN TRAYECTO MONÓTONAMENTE BAJANDO, hay pendientes endemoniadas que te sacan el alma, y este hecho tuvo el agravante de que me programé mentalmente para un tramo de 4 km suaves luego de la tortura de los 14 previos; (3) el tramo de los 2 km justo antes del Valle de Lilís lo diseñó Satanás mismo, a solicitud de mi ex novia para castigarme por todo el dolor que le causé, algo inhumano que debería estar prohibido.

Ahora a filosofar un poco: llegar a Compartición 2 MINUTOS antes de mi meta de 5 horas no cumplió del todo con mis expectativas, pero igual fue un hito reconfortante, satisfactorio y un logro del que me sentí bastante orgulloso. De ahí en adelante, el trayecto hasta la cima (luego de descansar exactamente 25 minutos) estuvo lleno de sensaciones, emociones y pensamientos que desbordaron mi ser en varias ocasiones. De más está decir que mi cuerpo estaba trabajando al límite, cada fibra de cada uno de mis músculos gritando que me detuviese y regresase a la comodidad de Compartición, que agarrase un mulo o que me tirase a un lado del camino a esperar el roce de la brisa de la muerte enamorada. Solo la mente y VARIAS paradas (más de 40 en total) me mantuvieron de pie y avanzando MUY lentamente. 

En ocasiones la música me transportó a un universo psicodélico en el que me perdía y no sabía qué hacía allí, hacia dónde me dirigía y anulaba las terminaciones nerviosas que perciben el dolor, el cansancio y la agonía. Pero por momentos la desazón pesaba más y sentía que no llegaría, alcanzando en un punto mi quiebre total, llegando al llanto, producto de la frustración. Mi cuerpo, “una máquina” (¡je!) entrenada, descansada, alimentada e hidratada había sido doblegado por La Montaña y no encontraba la forma de hacerlo recapacitar.

Soy una persona muy cuantitativa por naturaleza, y mi cerebro un hervidero de cálculos: altura, tiempo, distancia, pace, hora de salida, hora actual, lo que decían los letreros vs lo que decía mi reloj, 50 metros, pausa, 500 metros, pausa más larga (sentado), cuántos snacks me quedan, cuánta agua… todas esas variables, aproximaciones y proyecciones rebotando en mi cavidad craneal, todo con el fin de poner un pie delante del otro hasta alcanzar la cima, sin mucho éxito.

Sentado a un lado del camino a un kilómetro y pico del Valle de Lilís (y faltando unos 250 metros de ascenso) me quebré y me dije que todo fue un error, que no tenía sentido continuar y debía regresar al campamento base. Una chica que venía bajando en mula me preguntó qué me sucedía y de manera automática dije “Todo está perfecto, solo necesito un par de minutos”. A los 4 minutos estaba de vuelta ascendiendo MUY despacio, y al ver la caseta del Valle volví a llorar, pero esta vez de satisfacción y alegría, porque SABÍA que lo lograría, que ese kilómetro y pico faltante lo hacía aunque me recogiesen pálido, deshidratado y desnutrido al lado del busto de Duarte. 

Al ver al patricio a unos 50 metros me invadió una euforia que pocas veces he experimentado. Soy un individuo muy poco patriótico, y aún menos religioso, pero al ver ese busto, esa bandera y esa cruz mi totalidad se estremeció y lloré como si La Patria y El Cristianismo formasen parte fundamental de mí. Grité a todo pulmón para sacar de mí esas casi 8 horas de auto-flagelación y martirio, hice las fotos de lugar y me senté 15 minutos a saborear esa merecida victoria, tiritando de frío y llorando en silencio. La bajada estuvo matizada por la ausencia de agua y snacks, pero ya nada importaba, había vencido a La Montaña, luego de creer que no lo lograría. Mientras más grande el dolor, más grande la absolución. Y este dolor fue TERRIBLE, PERSISTENTE E INMENSO:

Una experiencia que JAMÁS olvidaré y que hará de mí una mejor persona. Gracias a Miguel, Diego, Elvin y Andy de DM Adventures por la impecable organización, a todo el grupo por la excelente compañía (en especial a Franciris, siempre tan diligente) y a los guías y demás colaboradores por las atenciones y hacer esto posible. La Montaña y yo nos volveremos a ver en octubre, de momento estoy arriba 1-0.

Nuzz

Diosa.

Buscar. No es un verbo, si no un vértigo.
No indica acción.
No quiere decir ir al encuentro de alguien, si no yacer porque alguien no viene”.

Alejandra Pizarnik

 

Artemisa silenciosa/
musa de carne y hueso/
dominatriz del olvido/
diosa de lo perverso//

Pura, sencilla, cruel/
extracto del deseo/
enigma de mujer/
Medusa, yo Perseo//

Cubres tus intenciones/
entre pérfidos planes/
haces, deshaces, dictas/
con simples ademanes//

Me quitas el aliento/
lo devuelves de a poco/
me exprimes, me consumes/
muero cuando te toco//

Apúrate, ven, hazte mía/
humedece mis rosas/
complace mis anhelos/
con tus dotes de Diosa.//

Nuzz

Nuevo final.

That’s all Folks

-Porky

Tantos finales: este, este otro, otro y oootro. Ya parece un tiovivo, un carrusel, carrete de emociones, cajita musical que repite su insidiosa melodía cada cierto tiempo. Esta vez parece doler más que nunca, pero no es cierto, simplemente es más reciente e inesperado. Todos los finales se sintieron así en su momento, y aquí estamos. Pensé era una broma, y hasta cierto punto lo es. Luego de regodearme sin clemencia ante ti, el hijueputa karma manda la factura por WhatsApp y despierta a La Bestia devoravidas.

Este nuevo final, OBVIO, no será el último. Pero primero hay que cerciorarse de que es un verdadero final, y esto es engañoso, porque posterga el desenlace y, con él, el drama, dolor y sufrimiento. Luego vendrán otros comienzos, otros descrubrirse mutuamente, otros explorar cuerpos y emociones, otras noches de charlas y silencios, de alcohol y seducción, baile, misterios y sexo lujurioso, [¿]pero no contigo[?]. Mientras, debo mantener viva esa luz que me caracteriza y que (¡oh sorpresa!) en estos días siento apagarse con más frecuencia de lo que jamás pensé lo haría por ti (¡iluso!).

Como es costumbre, no deja de titilar en mi cerebro el “pudo ser”, siempre tan tarde, siempre tan torpe, siempre tan irónico. Te fuiste en silencio, luego de gritarle al oído a un yo sordo de egoísmo, y ya no estás. Mi caída es [¿fue? ¿será?] más estrepitosa de lo que todos (tú, yo, los intermediarios de la relación, ¡todos!) esperábamos. Si dios existe debe estar muerto… de risa. Ahora recojo mis motetes con una lentitud nada fortuita, a la espera de alguna señal tuya (que sé no llegará) para dejarlos caer y crear ese nuevo comienzo contigo y con calma (¡iluso!). Divagaciones de una mente endeble y traumada. Mundos ficticios creados con los trozos de aquel futuro que pudo ser (¡Ja! ¡Helo ahí otra vez!) tan bello y que yo mismo destrocé.

La fiebre volverá, de nuevo, mientras afuera el frío embiste y adentro el vértigo crece al mirar a los ojos este final, este otro final, este nuevo final. Adiós aventajada alumna. Adiós maestra imprevisible. Reíste al último, ríe mejor.

Nuzz

Un Mundo {FELIZ}.

Hace un montón de tiempo leí un librito titulado Amusing Ourselves to Death: Public Discourse in the Age of Show Business, cuya tesis central es que en la era del entretenimiento y con la masificación de la TV, todo pasó a ser un espectáculo, un show, un performance. Somos adictos a lo entretenido, y el constante e inmenso flujo de información que nos entra por los ojos y oídos supera con creces nuestra capacidad para procesarlo.

En la actualidad, el internet y los dispositivos móviles sirven de canal, y a la vez de origen, a esa infinidad de memes, videos, pifias, bromas, productos, promesas, ideas, proezas, tuits, bailecitos y frases cliché. Vivimos en un continuo descubrir personajes, situaciones, hechos y eventos irrelevantes e innecesarios, con cada vez menos tiempo para digerir las sutilezas y apreciar las texturas del sujeto o de lo acontecido. En medio de ese apoteósico devenir aún se cuelan y perciben pequeñas partículas cotidianas de paz mental e introspección, cada vez menos frecuentes.

Si bien el libro hace referencia a la transformación del discurso público en un producto mercadeable, la democratización del acceso a contribuir a este disurso trajo consigo una realidad mucho más compleja y aterradora. En la actualidad el principal ingrediente de la soma que nos aturde es generada por el colectivo del que formamos parte. Esta droga la consumimos voluntariamente, a la vez que brindamos a quienes la sintetizan los medios para monitorear cada especto de nuestra existencia y así crear más espacios en los que generar más y más materia prima. Esta simbiosis se erige como una espiral vertiginosa con consecuencias que escapan mi entendimiento.

Así somos felices, buscando likes, retuits y comentarios. Valorando nuestro bienestar en función de la aceptación por parte de una infinidad de desconocidos que nos “siguen” y son nuestros “amigos”. La búsqueda de reconocimiento se ha convertido en algo tan trivial que Fukuyama debe tener pesadillas todas las noches. El Gran Hermano, que no es ya una entidad veritcal y monolítica de carácter estatal, si no una serie de entidades privadas de corte capitalista (por lo que podríamos hablar de los Grandes Hermanos), garantiza una “felicidiad” permanente e ininterrumpida, pero artificial y endeble.

Este Mundo {FELIZ} en que vivimos es una realidad orwelliana con la opresión y el autoritarismo explícitos siendo sustituidos por dosis minúsculas pero continuas de estímulos fugaces que asociamos con bienestar. Los engranajes de esta maquinaria funcionan tan bien, que nosotros mismos somos los generadores de la mayor parte de esos estímulos, para consumo de nuestros iguales.

Nuzz

El racismo en EEUU como un problema de condiciones iniciales.

It may be true that the law cannot make a man love me but it can keep him from lynching me and I think that is pretty important, also.

-Martin Luther King Jr.

En EEUU la leyes Jim Crow fueron un conjunto de leyes estatales y locales que IMPONÍAN la segregación y discriminación racial. Estas fueron anuladas con la Ley de Derechos Civiles de 1964 y la Ley de Derecho al Voto de 1965.

Es decir, cerca de un 16% de los estadounidense actualmente vivos (+50MM de personas) tenían al menos 10 años de edad cuando en EEUU aún negros y blancos POR LEY no podían casarse, ir a las mismas escuelas, usar el mismo transporte público, ni VIVIR en los mismos sectores. Más de un 29% (+92MM de personas de +55 años) nacieron bajo ese sistema LEGAL de discriminación activa y proactiva, y fueron criados por padres que vivieron gran parte de sus vidas bajo esa normalidad. ¿Son todos ellos racistas? ¡Jamás! Muchos lo ignoraban, otros se oponían, PERO…

Como lo veo, más de 100 años de esclavitud y luego 100 años más de discriminación obligatoria tienen repercusiones culturales, institucionales y económicas que se refuerzan mutuamente, son de largo plazo y sus ecos resuenan hasta el día de hoy. ¿Por qué? Esos +200 años dieron forma a las condiciones iniciales con las que los negros en EEUU se integraron a la sociedad a partir de los 60’s. Una breve analogía con el mundo de las Matemáticas/Física:

En Matemáticas existen problemas conocidos como de valor (o condición) inicial: la trayectoria de un sistema dinámico a lo largo del tiempo está determinada por el valor inicial de las variables que lo componen. Así se modelizan muchos fenómenos físicos y económicos. Las sociedades son unos de los sistemas dinámicos más complejos que existen, y como tal, creo que al menos parte del comportamiento de algunas de sus variables está determinado por las condiciones iniciales de las mismas. Guiño a Asimov.

Las repercusiones culturales de esas condiciones iniciales me parece que, aparte de su impacto sobre las instituciones y lo económico, son perjudiciales per se, pero difíciles de cuantificar y son las que más se han diluido en el tiempo, aunque algunas siguen vigentes. En lo que respecta a lo institucional (que es el foco de las protestas actuales, “racismo sistémico”) entiendo que son importantes y las más difíciles de superar, aunque no vivo en EEUU y por tanto es complicado hablar con objetividad aquí.

Por último está el impacto de esas condiciones iniciales en lo económico/financiero: el nivel de ingreso del hogar es un determinante importante en los resultados académicos de los niños, lo que a su vez afecta su desempeño en el mercado laboral y, por tanto, sus ingresos futuros. Esto para la mayoría de los negros dio inicio a un ciclo de pobreza que engendra pobreza, ciclo que muchos han logrado romper, pero en la mayoría de los casos se convirtió en una espiral difícil de contener. Si seguimos esa espiral hasta su origen, terminamos en 1965 hacia atrás.

Con frecuencia se citan casos de afroamericanos que salieron de la pobreza en base a esfuerzo y obviando esas limitaciones autoimpuestas o estructurales (hay un video famoso de Morgan Freeman hablando de eso o, más recientemente, una negra gritándole a unos “SJW’s” que es libre). Pero el éxito de un subconjunto de los negros no significa que el conjunto como un todo no enfrente obstáculos injustos. Poner las fortunas de Jay-Z y Beyoncé como ejemplo es incurrir en el sesgo del sobreviviente.

La realidad es que esos obstáculos existen y son medibles. Tres ejemplos: (1) escuelas predominantemente negras reciben un 16% menos fondos públicos que aquellas predominantemente blancas. En algunos estados esa disparidad alcanza el 46%. (2) Los conductores negros son detenidos con una frecuencia significativamente mayor que la de sus pares no negros, puede que sea por peores hábitos de conducción, pero el estudio controla con un “velo de la obscuridad”. (3) Entre 20 y 45% de la diferencia en la proporción de negros y blancos PRESOS respecto a ARRESTOS no puede ser explicada (entre 50 y 75% para delitos por drogas). Sin discriminación, diferencia inexplicada fuese cercana a cero y las proporciones coincidirían.

Que Oprah o Obama hayan logrado romper los esquemas raciales y alcanzado el éxito en base a esfuerzo y trabajo duro no quiere decir que el terreno de juego esté nivelado. Ese hecho habla más de su carácter y determinación que de las reglas de juegopara el conglomerado. Y claro, las condiciones iniciales INDIVIDUALES, sin importar color de piel, nunca serán las mismas. Siempre habrán “microdesniveles” en el terreno (YO tuve oportunidades y obstáculos DISTINTOS a los de mis amigos, conocidos y el resto del mundo).

Cada quien sortea esos obstáculos y aprovecha esas oportunidades como puede. Pero en el caso de los negros en EEUU el sesgo afecta a una mayoría de ellos y es producto en parte del “pecado original” de la esclavitud, perpetuado por los Códigos Negros y las Leyes Jim Crow. Estas últimas fueron abolidas hace apenas 55 años, brindando las condiciones iniciales a un sistema dinámico que aún no alcanza su convergencia y que en los últimos días ha tenido un comportamiento bastante errático.

Mientras se obvie el problema (“no existe racismo/discriminación”) o se politice para obtener votos cada 4 años sin llevar a cabo políticas públicas concretas para corregirlo, el sistema seguirá divergiendo hacia el colapso, quién sabe si total. No se puede legislar la moral, y el cambio no se puede imponer, pero en lo que cambian los individuos, el estado tiene un rol que jugar o, según MLK: “It may be true that the law cannot make a man love me but it can keep him from lynching me and I think that is pretty important, also.

Nuzz

Mis desopilantes aventuras con Aketamón y la venta de media azotea con banners de Abinader.

Dreams feel real while we are in them, it’s only when we wake up that we realize something was strange.

-Cobb, en Inception

Un conocido de mis años universitarios llamado Robin Terrero (a quien veo quizá una vez al año) y yo empezamos un proyecto de inversión: compramos un solar para hacer un edificio de apartamentos/locales comerciales. En medio de la construcción uno de los empleados resultó ser un ente sobrenatural como de otra realidad. Sin darme cuenta, yo estaba con el monstruo y dos jevas que no recuerdo quiénes eran en esa otra realidad, que lucía toda cuadriculada/pixelada (tipo Lego o Minecraft). Estando allí vivimos una serie de desopilantes aventuras que no recuerdo en detalle (todo me recordaba mucho a Blade, la película). Sé que peleamos, jugamos boliche, vencimos a un enemigo malvado y al final salvamos el día, como en Blade.

Al regresar al mundo ‘real’ ya el edificio estaba casi listo y yo estaba en la azotea con Robin hablando de cómo nos íbamos a repartir ese espacio, cuando llegó el empleado convertido en un avispón negro gigante. Nos dijo en tono medio amenazante que a él le tocaba parte del edificio. Robin se fue porque no quería problemas y me dejó negociando con el avispón, justo en el momento en que se transformó en humano. Me dijo (o supe) que su nombre era Aketamón.

Le expliqué que lo más que podíamos ofrecerle era la mitad de la azotea y contestó que no había problema. Asimismo, le comenté que había que dividir los ingresos por publicidad de unos banners de Abinader que se colocarían de frente a la calle, en la porción que le tocaba a él de la azotea. El resto yo tenía pensado usarlo para construir una cancha de basket de “3-pa-3”.

Cuando estábamos listos, le pregunté:

– Si te fuésemos a comprar tu mitad de la azotea, ¿cuánto pedirías por ella?
Él miró a su ayudante (que acababa de aparecer ahí) y dijo:
– RD$25,000.
– Vamos a darte 15.
– Ok.
– Ok.

Luego Oscar (mi hermano mayor) me reprochó que debí ofrecerle RD$10,000, que siempre vivo dejándome engañar. Lo último que recuerdo es que salimos a buscar un abogado para hacer el contrato, antes que se diese cuenta de que RD$15,000 por la mitad de una azotea con banners de Abinader era poquísimo dinero.

Nuzz

Y nada [Oda a Russell Westbrook].

Me entusiasmas,
me emocionas,
me conmueves,
me impresionas…

Exaltas tú mis pasiones,
explotas cual torbellino,
un potencial infinito,
que arrasa todo el camino…

Me sorprendes,
me ilusionas,
me turbas,
y me apasionas…

Un semidios hecho basket,
voluntad inquebrantable,
explosivo, Trueno, rayo,
una fuerza incontrolable…

Me entusiasmas,
me emocionas,
me conmueves,
me impresionas…

Un hervidero de rabia,
de hambre, sudor y sangre,
una máquina imparable,
y energía inacabable…

Me sorprendes,
me ilusionas,
me turbas,
y me apasionas…

Me haces soñar con grandeza,
con la victoria anhelada,
el triunfo, esa belleza,
Y al final…
al final no alcanzas nada.

Nuzz.

Mi propia Odisea.

He visto las ciudades de muchos hombres, y he aprendido sus costumbres

-La Odisea

Aprovechando el fin de semana largo producto de la celebración del día de los indignados porque América no fue descubierta, fue invadida y saqueada y no hay #NadaQueCelebrar del descubrimiento de América, decidí irme a conocer la Península de Nicoya y sus muy reputadas playas. El plan iba como sigue: San José – Puntarenas – Nicoya vía el Puente de la Amistad de Taiwán y de ahí decidir dónde ir. Al final me decanté por Sámara y en total fueron 5 horas y pico (“y resto” dicen aquí). Hostel de 10 dólares, playita, Ices, había partido de fútbol en el centro del pueblito y fiesta en la noche con un pibe buena onda y un menolcito de Austria (que no Australia).

Luego el plan seguía así: bordear la costa en dirección sur hasta Santa Teresa y terminar en Montezuma para pasar la segunda (y última) noche allí. No. Un puente se cayó hace 3 meses y el Corolla no pasa, así que había que dar la vuelta otra vez hasta Nicoya y llegar a Montezuma por el otro lado, 3 horas de camino. Dejé al menolcito austríaco en el ferry que va a Puntarenas y llegué tipo 3 a otro hostel de 10 dólares. Ahí conocí a Annika, Dominic y Brian, quienes andan rututeando por la Latinoamérica invadida y saqueada. Fuimos a una bonita cascada y con ellos aprendí a jugar Yahtzee. Compramos un tour a Isla Tortuga para el día siguiente, por lo que modifiqué mi itinerario que contemplaba regresar a SJo en el ferry de las 2 o las 5 para irme en el último, a las 8, con miras a llegar a casa a las 11. No.

En el tour íbamos Javi (madrileño), los alemanes y el irlandés del Yahtzee y dos gringos de Florida. Isla Tortuga muy MUY bonito, mucha fauna (papagayos, “chanchos de monte”, pavos reales, [¡]tiburones[!] y pececitos de mil colores), comida rica y playa decente. Regresamos a Montezuma tipo 4:15 y salimos a las 5 para tomar el ferry de las 8 (los gringos Drake y Joey en su carro alquilado y yo en el mío) porque habría mucha gente y no queríamos perderlo. Los 32 kilómetros debían recorrerse en aproximadamente una hora bajo condiciones normales. No.

Unos 20 minutos después de salir empezó a llover violentamente y al llegar al Hotel Barceló Tambor Beach la calle estaba inundada. Había un Ford Festiva dudando si avanzar y un grupo de motoristas nos advirtieron que no era recomendable. Empezaron a acumularse los carros, nadie se atrevía, el nivel del agua subió, trajo troncos y luego de media hora el aguacero menguó. Unos 15 minutos después empezó a descender el nivel del agua y las “yipetas” (“4×4”) empezaron a aventurarse. Esperé hasta que algún carro similar al mío se lanzara y cuando el Ford lo hizo, me atreví.

A medio camino del inmenso charco había una fila interminable de carros, porque más adelante había un puente totalmente inundado y obstruido por inmensos troncos, así que estaba atrapado en 30 o 40 centímetros de agua y empezaba a llover nuevamente. Decidí no arriesgarme y me devolví al punto original, allí esperamos hasta que los carros avanzaron y sus luces ya no se veían; solo entonces volvimos a intentarlo. Esta vez cruzamos todo el charco, el puente por el que pasaba una fortísima corriente de agua y parecía que lograríamos llegar al ferry justo a tiempo (Google Maps indicaba que estaríamos ahí a las 7:50). No.

Más adelante había una árbol atravesado en la carretera, con un pequeño margen para esquivarlo a mano izquierda. Delante de mí iba un autobús con empleados del Hotel Barceló, el cual que tuvo que ser evacuado porque se inundó. El bus intentó hacer la maniobra muy despacio y calculó mal el borde izquierdo de la carretera, cayó la goma delantera en el paseo, luego la trasera, y terminó recostado de la montaña a su lado unos 50 grados, imposibilitado para avanzar y con el correspondiente alboroto de sus ocupantes, la gran mayoría mujeres. Los demás conductores nos hicimos los héroes, abrimos la puerta de emergencia trasera, saltaron de ahí agradecidas y ahora el camino estaba obstruido por completo. Un pana dijo “hay que empujar el tronco!”, intentamos sin éxito bajo un aguacero nivel dios; luego otro gritó “traigan machetes!” y de repente aparecieron unos 4 o 5 machetes y le entramos con furia.

Unos 25 minutos después se abrió suficiente espacio entre la guagua y el árbol para que mi carro y el de los gringos pasase. Monté 4 de las mujeres del bus, las llevé a su pueblo y tratamos de acelerar un poco para ver si el ferry seguía ahí. Llegamos 8:15 y ya había partido, nos quedamos a esperar el que venía en sentido contrario que se suponía llegaría 9:30 a ver si, dada la cantidad de gente allí varada (habían unos 30 carros en total) podían armar otro viaje esa misma noche. No.

Al final nos quedamos a dormir en los carros para salir en el ferry de las 5:30 de la mañana del día siguiente, cansados, hambrientos, mojados, y con frío. A las 6:45 ya estábamos en Puntarenas y se suponía que los 106 km hasta mi casa debía hacerlos en hora y media, y llegar a la oficina a las 9:00. No. En la autopista habían innumerables escombros producto de las lluvias de la noche anterior y esto causó unos tapones (“presas”) inmensos, así como algunos accidentes menores que empeoraban sustancialmente la situación. Luego de un par de atajos, unas 153 galletas Sanissimo y mucho Soda Stereo, llegué a mi casa a las 9:30 y a la oficina a las 10:00, exhausto, quemado y con una muy interesante e inusual historia que contar. ¡Pura vida!

Nuzz.

“… lo tiene todo”. [Quizás demasiado].

República Dominicana, lo tiene todo“.

-Slogan del Ministerio de Turismo

Y bueno, sí, tiene de todo. Tiene gente trabajando por un mejor país, o simplemente trabajando para contrarrestar la escasez de oportunidades y así salir de la orilla del río Isabela/Ozama, lo cual a la larga e indirectamente contribuye a crear un mejor país. Tiene un sistema educativo de los peores del mundo, pero que empieza a dar pequeñas muestras de mejora, lo que me parece excelente. Tiene bellísimas playas en manos de magnates hoteleros y carreteras relativamente buenas para llegar a ellas. Tiene funcionarios inútiles, corruptos y sin formación y funcionarios eficientes, honestos y muy capacitados. Tiene una de las tasas de accidentes de tránsito más altas del mundo, punto. Tiene gente alegre y mujeres hermosas, el negro detrás de la oreja y niveles insospechados y latentes de racismo, homofobia y machismo.

República Dominicana tiene un clima envidiable (a veces DEMASIADO caliente); tiene gente talando árboles para hacer leña/carbón y gente reforestando y protestando por la tala; senadores multimillonarios y policías muy MUY mal pagados; jerarquías muy marcadas y hospitalidad admirable; tiene dembow, merengue y bachata, narcos y héroes cotidianos, sicarios y líderes megalómanos. Tiene a Pedro Martínez, Juan Luis Guerra y David Ortiz y también tiene a gente como El Querido, Sammy Sosa y Amable Aristy Castro. Nuestro pedazo de isla es una miríada de contrastes, una acumulación de contradicciones, una amalgama de sonrisas y lágrimas, de rabia contenida y candor interminable, mezcla infinita de opulencia, Porsche Cayenne y Chanel No. 5 con miseria, FENATRANO y aguas residuales estancadas.

República Dominicana lo tiene todo, pero me gustaría que tuviera menos de algunas cosas.

Nuzz