I know I’ve felt like this before/
But now I’m feeling it even more/
Because it came from you…
-Dreams – The Cranberries
Los cuerpos se encontraron, despacio. Las manos recorrieron mutuamente nuestra piel, sin prisa. Mis ojos en tus ojos, fijos. Y luego los olores, el llamado inminente del deseo, los besos despiadados cubriendo cada milímetro, estallando en tu cuello y en tus muslos, sofocando tu aliento y tus gemidos.
Los dientes clavados en tu espalda, sádicos. Mis dedos en tu pelo, cerrados en un puño, las palabras obscenas que te gustan y adoro, el calor que se encuentra en esa cama, la fiebre nos envuelve entre humedad y risas, el saberte entregada sin lamentos e impúdica, domándonos a turnos, esa batalla eterna de las lenguas…
La realidad supera esas imágenes y sensaciones oníricas, más el gesto que marca esa muerte recurrente es siempre el mismo, es delicioso, es innombrable, único, divino. Soñé réplicas infinitas del mismo. Eso, y desperté vivo, lleno, [des]hecho.