Tú.

Eres como si esperara un beso y recibiera una mirada, como una corbata que sólo combina con una camisa, o una camisa para la que sólo existe una corbata. Eres impredecible como si un domingo disfrutase viendo Aeromundo en Colorvisión, eres como esa chicharra que no me deja dormir, sé que estás ahí, pero no te encuentro. Eres lo más cercano a una canción que me puede sumir en angustia o euforia, dependiendo del viento y la lluvia [como ‘So Far Away‘ de Staind, pero más]. Eres como el misterio de los ocho minutos del snooze de  mi alarma matutina, siempre tan ocho-minutos-fugaces.

Eres el sol de las 2 de la tarde de un Domingo de Ramos bajo una enramada en un campito de Barahona o Cotuí. Eres como sacar la mano por la ventanilla escuchando a John Mayer o algún otro boy band sin band. Eres el sonidito de que hace mi tele cuando la prendo estando fría [poca gente lo nota, en realidad no estoy seguro de que exista]. Eres, fuiste y serás lo mejor que me pudo pasar sin esperarlo, y a veces pienso [siempre un ‘a veces’, siempre un ‘pienso’] que si lo hubiera esperado quizás no pasa.

1v4nuzz

Tarde.

¿Es un segundo del hombre la Eternidad de los dioses? ¿O es al revés, que los siglos humanos son instantes divinos? ¿Qué hace al tiempo más rico: un paso minucioso, lentamente infinito o que el cambio suceda en un parpadeo? Maldito sea Clausius por hacernos ver la inevitabilidad de la muerte térmica. Todo tiende al desorden o al caos dentro del orden. Incertidumbre, azar, indeterminación, aleatoriedad. Esfuerzos vanos buscando respuestas, salidas, luz, equilibrio, armonía… y el tiempo avanza y se hace tarde.

Una mota de polvo que entra por la ventana. Una inmensa montaña estática por milenios. Mil millones de monos tecleando sin parar. Hordas desorientadas cruzando Beringia, llevando en su ADN alguna de mis pestañas. Conquistas, rebeliones, genios, trivialidades, música, holocaustos, muros que se derrumban, Borges, 1983, la tierra en la que crecen las flores sinsentido a menos que las tome y las perfume de significado. A tiempo, si tú preguntas; tarde, si te preguntan.

Ahora es tarde, mañana no lo será [o sí]. Y ese par de corchetes encierra más que conjunción disyuntiva-espacio-adverbio afirmativo. [O sí me perderé en las olas del mar en el que flotas], [o sí te perderás en esas olas del mar en el que flotas], [o sí será para mí en vano luchar hasta el ‘ya basta’ contra la entropía], [o sí tendré que embadurnar de mostaza mis paredes para no pensar], [o sí querrás que ya no sea tarde como antes y será más tarde que antes de antes], [o sí será tarde desde hoy y para siempre y el tiempo (en un instante o con el tiempo) le quitará magnitud a que sea tarde], [o sí y ya, que se me hace tarde para el almuerzo].

1v4nuzz

Seré.

Estás obligada a ser libre,
mas no seré yo quien te obligue.

Tienes el reto perpetuo de tratar de ser feliz,
mas quizás debas enfrentarlo ya sin mí.

Las noches se posarán en tu ventana,
augurando inevitables amaneceres.
Queda de ti recibirlos con alegría o desazón.

La desesperanza misma
te será afín hasta … ¿Hasta cuándo? Dime tú.

Se terminarán los versos,
el repertorio infinito,
se cantarán mil canciones,
morirán todos los sueños,
seré un error en tu vida,
un tropiezo, un escalón,
un parpadeo, una luz,
un susurro, una caricia,
un olor, una mirada,
un latir en agonía,
una lágrima en las sábanas,
una noche ya olvidada,
un boleto de ida y vuelta
con destino a una promesa,
mas usado, inútil, roto,
una sonrisa miniña,
unos ojos que te buscan y
no encuentran más que llanto…

Seré otro bote miniña,
en ese mar en que flotas
sin rumbo, o por mí desconocido.