And who can say
when the day sleeps
if the night keeps
all your heart?
Only Time – Enya
Llegó la tarde y con ella el ocaso. El astro rey tocó la línea del horizonte, cruzando de nuestro mundo a otros, desconocidos y oscuros. Reminiscencia de atardeceres pasados, imprecisos relámpagos de lo que fue y jamás será, Sombras. Andar a tientas entre la niebla, bajo la lluvia, viviendo el frío que nubla los pensamientos, sentirse sólo a pesar de la muchedumbre, chocando a cada instante con realidades que parecían imposibles, realidades dolorosas que superan cualquier intento de ficción. Aguardar paciente [a veces no tanto] el despuntar del día, la mañana anhelada, el inevitable despertar.
[Y pasa, sin duda llega, a pesar de que todos miran al cielo en medio del eclipse, al final hay recompensa. Y la luna es pasajera, carente de luz propia, sin gracia alguna (aparte de los perros que le aúllan), fluctuante como las mareas que provoca, menguante, luego creciente, más tarde llena, esplendorosa, fulgurante, ocupando su lugar en el firmamento, pero es todo un brillante truco de apariencia que dura a lo sumo 4 días. Hermosa, mas vacía. La luna será siempre un satélite dependiente de otro cuerpo celeste.]
Y entonces [con el inevitable despertar] se hará la luz una vez más, llenando de vida y energía todo el entorno, marcando positivamente la existencia de quien toca, trayendo un nuevo día entre las manos, un destello en la mirada, el calor en la sonrisa. Luego de andar con el fango hasta los hombros, se vislumbra el azul del alba, prometiendo un paraíso que supera aquel que el tsunami devastó. Luego de las súplicas, retrocesos, cavilaciones, esperanzas, espirales, caidas libres, ascensos meteóricos, ausencias prolongadas, hipocresía y teatro, desconsideración y llanto, irrespeto y locura, muerte y resurrección…
Luego de conocer infinidad de variaciones del perfume del dolor, después de distinguir las noches por la cantidad de lágrimas derramadas, cuando por fin acabe la madrugada junto a todas sus pesadillas, me desharé de estos zapatos que nadie tiene idea de lo que pesan [lo que los hace incomparables, únicos] y disfrutaré de nuevo ese amanecer tan mío que desperdicié entre música y poemas que terminaron forzosa y tristemente en la basura. Mi Cénit se acerca, pronto estaré de nuevo en el punto más alto de este cielo… Jamás volveré a ser el mismo, seré mejor de lo que he sido nunca.
Nuzz