El cementerio de los inconclusos [a.k.a. ‘What if?’].

And I hate when things are over/
When so much is left undone…

Breakfast At Tiffany’s – Deep Blue Something

En secreto, toda mi vida he sido víctima de un ligero pero persistente síndrome del impostor. Un recurrente moverme entre el valle de la desesperación y la pendiente de la iluminación de aquel famoso gráfico del efecto Dunning-Kruger. Entiendo que, salvo contadas excepciones en ambos extremos, ese sentir es un mal común, pero que pocos se atreven a admitir. Es una de esas microtexturas de la personalidad que pasan desapercibidas al ojo cotidiano.

En mi caso, ese pequeño faltante de estima propia es la causa y a la vez la consecuencia de una serie de proyectos, relaciones, ideas, aspiraciones y sueños a medias. No es que me considere un desertor nato ni mucho menos, pero ocasionalmente y de forma involuntaria mi cerebro recolecta y pasa revista de hazañas sin terminar y peldaños sin alcanzar en mi vida académica, profesional, familiar, social y amorosa.

El recuerdo más lejano de un sueño abandonado es el de ser atrónomo/astronauta, acariciado con entusiasmo por, quiero creer que, varios años de mi infancia e inicios de la pubescencia. Más adelante contemplé, con seriedad, pero muy brevemente, la posibilidad de dedicarme 100 % al ajedrez. En aquellos uno o dos años mi mundo estuvo completamente tapizado por la cuadrícula blanquinegra, luego de infinitas horas de domingo desgajándome el cerebro con Orlando y Lenín.

También recuerdo haber asomado mi cabeza con un empeño irracional al mundo artístico musical, quizá el único cadáver que merece habitar ese cementerio de inconclusos. Pero quizá el más (en su momento) doloroso y obvio ‘what if?‘ de La Saga Oscarivánica lo fue ese año y medio estudiando Arquitectura en la UASD. ¡Cuánto sufrir! ¡Qué entrada tan estrepitosa y atropellada a la vida adulta! Ese tropiezo dejó secuelas duraderas en mí, y por años mi único consuelo fue que, de persistir en esa empresa tan tortuosa, iba a terminar siendo un arquitecto a lo sumo mediocre, en lugar del matemático no-tan-mediocre que resulté ser.

Hablando de Matemáticas, un fantasma que aún asoma su cabeza de vez en cuando es el de no haberme doctorado en esa área, pretensión mutilada en ciernes al entrar al BCRD. Ese paso totalmente fortuito me llevó a abrazar, en principio a regañadientes, la economía y, sobre todo, a ganar más dinero del que jamás imaginé ganaría. Allí volví a quedarme a medio camino entre dos profesiones: sacrifiqué el ser un matemático excepcional por convertirme en un economista ordinario, contrario a lo que mucha gente de mi entorno percibe (y hasta cierto punto proyecto).

¿Más lápidas que adornan ese camposanto de incompletos? Nunca me convertí en un docente cabal (ni entré a la UASD); he empezado y tengo una miríada de negocios, pero ninguno podría ser considerado un éxito rotundo; no tuve el valor de concretar una relación duradera con ninguna de las tres o cuatro Innombrables; los borradores de los papers sobre el ‘Enfoque de Balance’ y ‘Beneficios de reducir la inflación’ siguen ocupando espacio muerto en mi Dropbox; soy un corredor amateur que no ha bajado de las 4 horas en la maratón; no le pedí el número a la morenita de los rizos aquel mayo de 2009 en Cinema Café y no le partí la carita (pudinedo hacerlo) al borracho indecente que desbarató el teteo en el Drinks 2 Go de la Gómez aquel verano de 2011…

Al final, reconozco que hay mérito en haber intentado tanto, fallado tanto y rendirme tan poco. Y quizá mi mayor virtud es esa capacidad de empezar cosas, lograr algunas de ellas y que aquellas que terminan descomponiéndose bajo tierra no sean un lastre que me impida avanzar ni me quite el sueño (casi nunca). Los ‘what if?‘ pueden ser dolorosos, pero hay que aprender, y he aprendido, a transmutar ese dolor con los ‘it was‘ y a resignarse a los ‘it wasn’t‘.

.-Nuzz

Resultados – Expectativas [acotadas].

Let go or be dragged.

Proverbio Zen

2025 ha sido sin dudas el año más agitado de mi historia reciente. Un cambio de dirección abrupto (pero premeditado) en mi vida profesional, una mayor libertad, aún a medias, para hacer, para no hacer y para ser. Una tensión cotidiana entre el deseo y la presión [interna, familiar, social…] de seguir creciendo hacia afuera, de tener, acumular y guardar cada vez más, y el llamado [principalmente interno] a ser pequeño, a ser una gota en el jardín, a crecer hacia adentro y a soltar, dejar, alivianar la carga.

Casi toda mi vida adulta he estado en constante movimiento: haciendo, buscando qué hacer, empezando proyectos, abriendo puertas y descubriendo nuevos mundos. Madrid, Economía, Macros de Excel, Copenhague, FMI, Suramérica, estadísticas, IBM, San José, informes, encuestas, panoramas, emprender, fracasar, reintentar, arder, volver a fallar, romperme, rearmarme y reiniciar. Por primera vez vislumbro la posibilidad de detenerme y dejar que el mundo gire sin mí, que el ruido no penetre en mí y que el caos no sea parte de mí. Coqueteo con la idea de dejar que el sentido de la existencia llegue solo, o no llegue para nada. Y si llega, que me encuentre sentado en mi patio leyendo a Asimov, Borges o Cortázar, mientras escucho musiquita de ascensor o uno de estos piezones.

¡Oh! ¡Pero cuánto cuesta bajarse de la rueda de hámster! Ya la alarma no suena a las 7:10 y no escucho The Fall of Civilizations mientras maldigo al Uber de la Honda Fit blanca que quiere meterse a terror delante de mí antes del elevado de la Lope de Vega. Sin embargo, la inercia me sigue empujando a querer elevar gradualmente el techo de esas expectativas de vida, haciendo que los resultados siempre parezcan insuficientes. Todos queremos una Existencia “Básica” o Normal y, una vez creemos alcanzarla, nos exigimos la Existencia Plus, y entonces la Pro, después la Pro Max, más tarde la Ultra (color naranja con 4 cámaras).

En realidad no sé si en algún punto seré capaz de revertir, o siquiera detener, los engranajes de esa maquinaria de apetito insaciable, pero de momento siento que el haberla ralentizado es un paso en la dirección correcta. Y aún así, continuamente debo repetirme como un mantra que la felicidad es igual a los resultados menos las expectativas. Si logro acotar estas últimas de forma estricta, no tendré la necesidad de aumentar aquellos, y esa es una batalla que, como el mar, no cesa, ¿me entienden?

Nuzz.

Dos años de…

Termina hoy mi estadía,
iniciada hace dos años,
medio, mientras descubría,
y uno y medio disfrutando…

Dos años de cosas nuevas,
de atunes y de volcanes,
de montañas y PANTERAS,
de presas y muchos viajes…

Dos años más relajados,
sin empezar a las ocho,
¡Libertad! Mae, ¡qué rajado!
Y hasta me dejé colochos…

Dos años en Costa Rica,
gran país de estrechas calles,
Puravidismo ¡Qué tuanis!
Pinto, huevo y pejibaye!

Dos años extraordinarios,
que casi se vuelven diez,
mas todo pasa por algo,
y ya es hora de volver…

Dos años que me cambiaron,
no soy el mismo, soy otro,
voy a extrañarlos a todos,
y extrañaré mis colochos.

San José, Marzo 29, 2017.

Nuzz

Mi propia Odisea.

He visto las ciudades de muchos hombres, y he aprendido sus costumbres

-La Odisea

Aprovechando el fin de semana largo producto de la celebración del día de los indignados porque América no fue descubierta, fue invadida y saqueada y no hay #NadaQueCelebrar del descubrimiento de América, decidí irme a conocer la Península de Nicoya y sus muy reputadas playas. El plan iba como sigue: San José – Puntarenas – Nicoya vía el Puente de la Amistad de Taiwán y de ahí decidir dónde ir. Al final me decanté por Sámara y en total fueron 5 horas y pico (“y resto” dicen aquí). Hostel de 10 dólares, playita, Ices, había partido de fútbol en el centro del pueblito y fiesta en la noche con un pibe buena onda y un menolcito de Austria (que no Australia).

Luego el plan seguía así: bordear la costa en dirección sur hasta Santa Teresa y terminar en Montezuma para pasar la segunda (y última) noche allí. No. Un puente se cayó hace 3 meses y el Corolla no pasa, así que había que dar la vuelta otra vez hasta Nicoya y llegar a Montezuma por el otro lado, 3 horas de camino. Dejé al menolcito austríaco en el ferry que va a Puntarenas y llegué tipo 3 a otro hostel de 10 dólares. Ahí conocí a Annika, Dominic y Brian, quienes andan rututeando por la Latinoamérica invadida y saqueada. Fuimos a una bonita cascada y con ellos aprendí a jugar Yahtzee. Compramos un tour a Isla Tortuga para el día siguiente, por lo que modifiqué mi itinerario que contemplaba regresar a SJo en el ferry de las 2 o las 5 para irme en el último, a las 8, con miras a llegar a casa a las 11. No.

En el tour íbamos Javi (madrileño), los alemanes y el irlandés del Yahtzee y dos gringos de Florida. Isla Tortuga muy MUY bonito, mucha fauna (papagayos, “chanchos de monte”, pavos reales, [¡]tiburones[!] y pececitos de mil colores), comida rica y playa decente. Regresamos a Montezuma tipo 4:15 y salimos a las 5 para tomar el ferry de las 8 (los gringos Drake y Joey en su carro alquilado y yo en el mío) porque habría mucha gente y no queríamos perderlo. Los 32 kilómetros debían recorrerse en aproximadamente una hora bajo condiciones normales. No.

Unos 20 minutos después de salir empezó a llover violentamente y al llegar al Hotel Barceló Tambor Beach la calle estaba inundada. Había un Ford Festiva dudando si avanzar y un grupo de motoristas nos advirtieron que no era recomendable. Empezaron a acumularse los carros, nadie se atrevía, el nivel del agua subió, trajo troncos y luego de media hora el aguacero menguó. Unos 15 minutos después empezó a descender el nivel del agua y las “yipetas” (“4×4”) empezaron a aventurarse. Esperé hasta que algún carro similar al mío se lanzara y cuando el Ford lo hizo, me atreví.

A medio camino del inmenso charco había una fila interminable de carros, porque más adelante había un puente totalmente inundado y obstruido por inmensos troncos, así que estaba atrapado en 30 o 40 centímetros de agua y empezaba a llover nuevamente. Decidí no arriesgarme y me devolví al punto original, allí esperamos hasta que los carros avanzaron y sus luces ya no se veían; solo entonces volvimos a intentarlo. Esta vez cruzamos todo el charco, el puente por el que pasaba una fortísima corriente de agua y parecía que lograríamos llegar al ferry justo a tiempo (Google Maps indicaba que estaríamos ahí a las 7:50). No.

Más adelante había una árbol atravesado en la carretera, con un pequeño margen para esquivarlo a mano izquierda. Delante de mí iba un autobús con empleados del Hotel Barceló, el cual que tuvo que ser evacuado porque se inundó. El bus intentó hacer la maniobra muy despacio y calculó mal el borde izquierdo de la carretera, cayó la goma delantera en el paseo, luego la trasera, y terminó recostado de la montaña a su lado unos 50 grados, imposibilitado para avanzar y con el correspondiente alboroto de sus ocupantes, la gran mayoría mujeres. Los demás conductores nos hicimos los héroes, abrimos la puerta de emergencia trasera, saltaron de ahí agradecidas y ahora el camino estaba obstruido por completo. Un pana dijo “hay que empujar el tronco!”, intentamos sin éxito bajo un aguacero nivel dios; luego otro gritó “traigan machetes!” y de repente aparecieron unos 4 o 5 machetes y le entramos con furia.

Unos 25 minutos después se abrió suficiente espacio entre la guagua y el árbol para que mi carro y el de los gringos pasase. Monté 4 de las mujeres del bus, las llevé a su pueblo y tratamos de acelerar un poco para ver si el ferry seguía ahí. Llegamos 8:15 y ya había partido, nos quedamos a esperar el que venía en sentido contrario que se suponía llegaría 9:30 a ver si, dada la cantidad de gente allí varada (habían unos 30 carros en total) podían armar otro viaje esa misma noche. No.

Al final nos quedamos a dormir en los carros para salir en el ferry de las 5:30 de la mañana del día siguiente, cansados, hambrientos, mojados, y con frío. A las 6:45 ya estábamos en Puntarenas y se suponía que los 106 km hasta mi casa debía hacerlos en hora y media, y llegar a la oficina a las 9:00. No. En la autopista habían innumerables escombros producto de las lluvias de la noche anterior y esto causó unos tapones (“presas”) inmensos, así como algunos accidentes menores que empeoraban sustancialmente la situación. Luego de un par de atajos, unas 153 galletas Sanissimo y mucho Soda Stereo, llegué a mi casa a las 9:30 y a la oficina a las 10:00, exhausto, quemado y con una muy interesante e inusual historia que contar. ¡Pura vida!

Nuzz.

Nostalgia anticipada.

Poder decir adiós es crecer.

Adiós – Cerati,

El detonante fue una combinación muy precisa de par de pares de tragos, la infinidad de luces naranja de San José llegando de Escazú, los 11 carriles del peaje completamente vacíos, la súbita interiorización de que ya tengo 33 años (pasaban de las 12) y la voz de Jakob Dylan: “… come on try a little/ nothing is forever…” en esa pieza que Ahashahi y yo, sin darnos cuenta, bautizamos como nuestra y que ya no podemos escuchar sin recordarnos mutuamente.

Todo acudió a mí repentinamente y por primera vez he escuchado al gusanito entre mis lóbulos cerebrales diciéndome que voy a extrañar mucho Costa Rica. Sí, ya sé, me queda al menos un año más aquí y un año es pila de tiempo, cualquier cosa puede pasar, y blah, blah, blah… Haters! Pero anoche sentí intensamente ese vacío indescriptible que precede al adiós. Es como si viese el tráiler de ese filme que casi inevitablemente viviré, una nostalgia anticipada, como vislumbrar el principio del fin.

El lado positivo es que esta micro-epifanía me advierte que debo disfrutar al máximo este lapso restante, explotar todas las posibilidades de esta gran oportunidad y exprimir hasta la última gota de esta Pura Vida Tica. Puede que en un año esté reeditando este post o escribiendo uno nuevo despidiéndome (copiosas lágrimas incluidas), o puede que sea el post que da inicio a un capítulo nuevo que no figura en el índice del libro de mi vida que más o menos me he creado. Nadie lo sabe, pero mientras lo averiguamos, ¡¡¡Vamos por más!!!

1v4nuzz

Firmando peticiones [o “Prioridades”].

Casi todos los dominicanos recientemente participaron en, o al menos presenciaron, el alboroto que causó la visita del embajador norteamericano y su esposo a una escuela pública y la correspondiente petición para que sea removido por promover una “agenda LGBT” que va en contra de nuestros “valores cristianos tradicionales”.

Calmadas un poco las aguas, y sin entrar en el eterno y muchas veces estéril debate (doble)moralista, religioso, evolutivo, político y social del asunto, me permito enumerar algunas peticiones adicionales que deberíamos elaborar, las cuales (según mi parecer) aportarían un poquito más que la expulsión del embajador a la construcción de una mejor República Dominicana:

  • Elaboremos una petición masiva y contundente para que nuestros políticos dejen de robarse lo que todos nosotros pagamos en forma de altísimos impuestos. Esta es la petición más importante, ya que, a mi entender, radica en el centro de la mayoría de nuestros males como nación.
  • Pidamos una rendición de cuentas periódica, universal y obligatoria a nuestros funcionarios públicos.
  • Hagamos una petición para adecentar un poco el contenido de nuestra televisión nacional, llena de mujeres semidesnudas (“presentadoras”, “animadoras” y “bailarinas”) dando golpes de barriga a toda hora, mientras hombres (“presentadores” y “animadores”) babean e incluso las manosean delante de nuestros niños
  • Pidamos por un sistema educativo público de calidad, donde se cumplan los horarios y se cubran los programas de estudio cabalmente (para eso habría que pedir primero que se mejoren los incentivos a los maestros)
  • Elaboremos varias peticiones para que se les asigne un mayor presupuesto a los hospitales públicos y se obligue a los médicos a cumplir con sus obligaciones como profesionales
  • Pidámosnos a nosotros mismos, los “ciudadanos comunes”, conducir como seres humanos y no como si viviésemos en una jungla anárquica
  • Hagamos infinitas peticiones para desmontar la mafia vulgar y todopoderosa de los sindicatos de transporte público, empezando por (pero no limitado a) la eliminación los subsidios al combustible, la obligatoriedad de que cumplan con las leyes de tránsito (cinturón de seguridad, respeto a las señales de tránsito, cumplimiento de requisitos mínimos de circulación…) y el respeto a los pasajeros, es decir, sus clientes.
  • Pidamos por una reformulación de la política ambiental, porque a lo mejor estamos a tiempo para salvar parte o la totalidad de nuestros recursos naturales
  • Solicitemos sean destituidos, juzgados y (cuando aplique) apresados los jueces, fiscales, alguaciles y demás miembros corruptos y corruptores del sistema judicial
  • Elaboremos peticiones para que nuestros cabildos se hagan cargo de la recogida de basura de manera sistemática y continua. ¡Auto-pidámonos dejar de ser tan puercos y tiremos la basura en los zafacones!
  • Vamos a pedir que sean eliminados el barrilito, el cofrecito, las exoneraciones, las asignaciones extra-presupuestarias y demás vagabunderías que disfrutan nuestros honorables senadores y diputados. ¡Pero por favor pidamos que sean eliminados, no es aspirar a senador o diputado para poder recibirlos!
  • Hagamos también una petición para despolitizar la UASD y que termine por fin de convertirse en un centro de estudios de calidad con un cuerpo docente preparado, dedicado y responsable.
  • Pidamos que se haga una depuración masiva de la Policía Nacional, que se deje de “enganchar” a cualquier energúmeno sin entrenamiento, educación ni vocación para formar parte de un cuerpo de seguridad, dándole una pistola y un carnet de “militar”. Sí, también debemos pedir que se les aumente el salario, pero pidamos eso después de que depuren.
  • Hagamos peticiones por los apagones, el arreglo de calles, los altos impuestos, las plantas de gas y estaciones de gasolina rodeadas de casas, el escándalo en los colmadones, las 400,000 personas que viven a la orilla del río, la sobrevaluación de obras del estado, las disparidades salariales (tanto en el sector público como en el privado), la porosidad de la frontera y la negligencia respecto al tema haitiano, la eliminación de incontables instituciones duplicadas en el aparato gubernamental, el elevado costo de la canasta básica respecto a los salarios de miseria mínimos, la inseguridad y los atracos, los centavos que no te devuelven en los supermercados cuando pagas en efectivo, la falta de espacios públicos verdes y seguros, el restablecimiento de la OMSA como transporte público confiable, puntual y barato, el deterioro del parque de la Núñez y hasta por el [supuesto] escándalo que genera el anfiteatro Nuryn Sanlley y que afecta a Yolanda Martínez y sus vecinos.

Si usted considera que el embajador está promoviendo una “agenda gay” en RD y está convencido de que eso es malo [yo discrepo de ambas afirmaciones], pues proteste, está en todo su derecho. ¡Firme la petición [cuyo éxito es bastante cuestionable] y felicidades! Ahora bien, me parece que tenemos aspectos más importantes por los que luchar en los cuales: (a) deberíamos estar invirtiendo más energías y (b) existe un mayor consenso respecto a su impacto en nuestra calidad de vida como dominicanos. Porque eso es lo que todos queremos: un mejor país, ¿no?

1v4nuzz

Brasilia again [third impressions].

Adiós Brasilia, de nuevo. “Evocar” es una linda palabra, y evocas una inexplicable cascada de emociones en mi persona. Desde el origen oscuro de toda la locura, lo impresionante de tu inmensidad, lo lejano y remoto en tiempo y espacio. Lo organizado, cuadrado y sistemático que puede ser todo, la mano del hombre dominando lo salvaje que hay en la naturaleza. Recuerdos de antaño, recuerdos recientes, Brasilia es para mí un símbolo que quizás solo yo comprendo, una huella profunda, colores traslúcidos.

Y me voy nuevamente (esta vez en tu día), dejando atrás una parte mía, que seguro olvidaste, quizás para siempre, puede que sin regreso. Tú y tu predecesora inamovibles, férreas, muertas a su manera. Yo un malabarista de emociones, un saltimbanqui de sentimientos, un payaso felistre lleno de magia barata, risas y lágrimas fingidas y reales. Brasilia me duele un poco, por múltiples razones, porque todo lo que tocaste quedó hecho una daga recurrente que traspasa mi mente, pero ese dolor ya lo conozco a plenitud, ya no me duele, ya lo sé.

Dejo este espacio, por donde caminé ajeno a tus pasos, y quizás exactamente por donde caminaste no hace mucho. Dejo Brasilia en medio de la noche, justo antes del amanecer inminente. Nunca volveré a ver sus amplísimas calles, nunca volveré a pasar por ese túnel en ruinas, nunca volveré a escribir sobre Brasilia, nunca volveré.

Nuzz

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Un mejor[?] país.

The welfare state is not really about the welfare of the masses. It is about the egos of the elites.

Thomas Sowell

¿Cómo hacer para que la percepción que brinda la “mejoría” individual no envuelva en brumas la evolución del bienestar general de la sociedad? No existen formas (al menos no formas convencionales) para que la adquisición de una vivienda propia, un carro del año, el último iPad o cenar a la carta tres o cuatro veces al mes no sesguen significativamente nuestra opinión respecto a “cómo está la cosa”.

Podría argumentarse que “los supermercados y malls viven llenos”, “los conciertos de Justin Bieber y Rihanna se vendieron completamente”, que “estamos llenos de torres de apartamentos” y/o que “hay mucho jeepetaje y carro de lujo en la calle” para concluir que las cosas marchan bien, que estamos avanzando (progresando, habrá quien diga), que vivimos en un mejor país que hace 5, 10 ó 20 años.

El problema surge cuando se observan ciertas aristas de ese “avance”: en primer lugar, buena parte del combustible que alimenta esa locomotora es producto de dinero sucio (narco, corrupción adminstrativa, evasión de impuestos…); segundo, la proporción de la población que navega en ese océano de abundancia y buen vivir es bastante reducida y por último, y quizás más importante, es cuestionable si en realidad es ese el concepto de desarrollo al que aspiramos (más cosas, más adornos, más objetos).

La inseguridad acecha en cada esquina, nuestros bachilleres no saben escribir, los ciclones inundan comunidades enteras; los servicios públicos son (salvo contadísimas excepciones), cuando menos caóticos; no hay luz, ni agua potable, ni transporte público decente; nuestros legisladores, ministros y funcionarios son, en su mayoría, millonarios repentinos; nuestras adolescentes quedan embarazadas cada vez más jóvenes; tenemos más mendigos en los semáforos…

En general (en promedio?), mi familia, mi círculo de amistades y colegas estamos, si no bien, al menos mejor. Pero debería hacerse un esfuerzo para que ese hecho no le reste objetividad a la pregunta de si el país está mejor, y si va rumbo a mejorar en el futuro inmediato y de largo plazo. Se está abriendo una brecha social importante en República Dominicana y lo único que estamos logrando muchos es quedarnos del lado que no se hundirá [o ya  está hundida] en caos y pobreza.

Nuzz

Fin de cumple.

Nada como ir creando vacíos necesarios en la vida.

-Ulises MorlaS

Pasó mi cumpleaños. Quiero agradecer a todos los que hicieron de este fin de semana una experiencia inolvidable.

Gracias por sus regalos, bizcochos, llamadas, tuits, mensajes, fotos, abrazos, entrega, presencias, caricias, sonrisas, cena, bromas, dulces, tragos, momentos, historias, ausencias, sancocho, deseos, recuerdos y gestos, romo, música y conversaciones profundas y no-tan-profundas.

Agradezco a mis familiares, mis tercios mejor amigo,  musas, ex-musas, compañeros de trabajo, conocidos, allegados y desconocidos. Han sido tres días extraordinarios.

30.

Seguimos.

Nuzz

Helado subordinado [¡¡¡Felicidades Miguel!!!]

Hoy, un 7 de Febrero

Hemos sido convocados

Para juntos celebrarle

A Miguel su cumpleaños/

Para agraciarlo pensamos

En opciones de regalos

Qué más digno y adecuado

Que una  cubeta de helado?/

Disfrútalo, brinda, comparte,

Con tu vecino del lado

Olvídate por un rato

Del déficit ya estimado/

Relájate, no te estreses,

Que ese gasto es devengado,

Si se complica pagamos,

Con bonos subordinados…

Tus compañeros

y

 Nuzz

Masoquismo inercial.

“Que el entrenamiento sea tan duro, que la guerra parezca un descanso.”

-No sé

Quiero sufrir, que el dolor atraviese mi cuerpo de pies a cabeza. Quiero morderme la lengua para no llorar, que me duelan las piernas de tanto correr, quiero mis ojos rojos de tanto aguantar. Quiero punzadas profundas, tensión incremental, presión en los músculos, cansancio, agotamiento, penurias, trabajo, pesar. Quiero un océano de fuego que cruzar, una cama de espinas para no dormir, quiero lluvia en el camino, viento en las noches, agua fría en la ducha, tener sed insaciada, hambre incontrolable, clavos en los pies, callos en las manos, pavor, insomnio, espanto, terror. Quiero que el dolor acompañe cada hora del día. Pero.

No busco sufrimiento como un fin en sí mismo, no quiero dolor por el placer del dolor, no pretendo quedarme revolcándome en llanto y lágrimas. No. Quiero que me duela porque vale la pena. No me entienden. “Si vale la pena quizás debe doler” no es lo mismo que “Como duele, debe valer la pena“. NO! Quiero fijar BIEN altas mis metas, y luchar por alcanzarlas, todas, comerme el mundo, derribar murallas de hielo que obstaculizan mi visión, mi avance, mi camino a esa gloria personal. Y ese camino necesariamente es doloroso, sufrido, empinado, terrible. Y ese camino es que pretendo tomar. No quiero un masoquismo por mala costumbre de infancia. Quiero que duela, pero simplemente para poder decir que lo superé. Eso.

Nuzz

Advice for the young.

Entre los comentarios leídos en un artículo  de The Economist encontré las siguientes recomendaciones para la gente joven [les debo la traducción, estoy vago… :)]:

1. Find something you enjoy in life. Something you would spend a lifetime pursing for sheer fascination.

2. Find something that you are good at. And can work to achieve, to excel, and become world class. Study not at the best academic universities, but at centers of particular excellence in your field. Meet the world’s experts. Cultivate friendships and network. It may be a small workshop in Mongolia. Or a bakery in Paris. Or a farm in Iowa. Or Wayne State University instead of Harvard. Sometimes your education does not involve academia and universities. It may instead involve travel, trade and terroir.

3. Find a career or vocation in that field that someone will pay you for. And enjoy every day of work because you love your job -and secretly know you would otherwise work for free. And be aware that your value to the organization will be many-fold more than your salary because of your passion.

Fulfill all three and pursue THAT as a course of study. Take wide ranging courses from many disciplines to integrate your expertise.

Excelente! De paso, en esos premios eligieron a Junot Díaz como uno de los MacArthur Fellows de 2012, algo de lo que los medios de comunicación dominicanos no se han hecho eco. Cambio y fuera.

Nuzz

Manual de instrucciones para ESTAR feliz [compilación].

Hay gente que piensa que ser feliz es ser idiota, simplemente porque no son lo suficiente inteligentes para ser felices.

-No sé

Nota: no confunda este manual con el ‘Manual de instrucciones para SER feliz’. Ese aun no lo he visto, si lo encuentran, háganmelo llegar en formato PDF por favor.

  1. Levántese, coma media manzana, corra 10K a 5:40, dúchese, coma más fruta y acuéstese a leer Saramago
  2. Coma bien, duerma 30 mins, corra 16K a 5’11” bajo lluvia, dúchese escuchando Walk on the Wild Side
  3. Haga un playlist con 5 ó 6 canciones que lo pongan contento. “Repeat all“:

    Only God Knows Why
    Kids
    Walk On The Wild Side
    We Found Love
    Niggas in Paris
    The Office Main Theme

  4.  Corra 12K a 4’58” en el gran sauna que es Sto. Dgo., mientras refelxiona sobre a qué género musical pertenece la música de ‘Skip The Use‘,  bébase el Powerade rojo que tenía 8 días en el freezer 
  5. Revolucione [despacio, pero seguro [¿puede una revolución ser lenta?]] aspectos de sus funciones laborales. No se detenga.
  6. Termine de una vez y por todas la condenada tesis de maestría
  7. Viva el momento, el ahora, el “ya!”… pero siempre tratando de ser honesto para evitar hacer daño
  8. Disminuya el consumo de alcohol [sin llegar a erradicarlo], eso pone contentón, pero pasa factura en el cortísimo y largo plazo
  9. Hable mucho con su familia, comparta sus problemas con ellos, nadie está más dispuesto [o al menos nadie debería estar más dispuesto] a ayudar a llevar las cargas pesadas que un padre/hermano/esposa…
  10. Mantenga una actitud positiva ante la vida. Cuesta, pero se puede. No se lleve de nadie que le diga que no es posible. El tiempo es el mejor aliado siempre que las cosas marchan mal. Créame. Sé lo que estoy diciendo.

 Nuzz