No quisiera escribir uno de esos correos,
que te ponen al día acerca de mi vida,
y no quiero decirte “todo bien de este lado“,
ya no quiero más prosa, sabe a monotonía.
No pretendo teclear lo bien que todo sale,
ni que sigo corriendo, ni que me promovieron,
no voy a hacer alardes de los libros y clases,
ni siquiera diré que reemprendí mi vuelo
Tan sólo te recuerdo que me encantan tus ojos,
que marcaste los días mejores de mi viaje,
que eres la luz que espero reencontrar al bajarme
de un autobús en Córdoba, Rosario o Buenos Aires.