You can’t have your cake and eat it too.
Proverbio Inglés
Juro por Kryón que si no fuese por mi siempre-tan-preocupada familia, los tígueres, Dobleú, las cuatro o cinco propuestas de matrimonio pendientes, Los Simpsons, Taco Bell, mi intolerancia a la clorofila y el vodka, me convertiría en el próximo Alexander Supertramp. Llevaría conmigo El Péndulo de Focault, las Obras Completas de Borges e Historias de Cronopios y de Famas, un iPod en el que no falten Fire de Kasabian, Azules Turquesas ni alguna Something Good Can Work de los Two Door Cinema o Mornings Eleven de los Magic Numbers…
Olvidaría modales y modelos, la forma de agarrar la copa, el ‘Afectos’ al final del correo, los buenos oficios, reverencias, genuflexiones y cánones. Tiraría a la basura el ínfimo dominio que tengo del Manual de urbanidad y buenas maneras para uso de la juventud de ambos sexos en el cual se encuentran las principales reglas de civilidad y etiqueta que deben observarse en las diversas situaciones sociales, precedido de un breve tratado sobre los deberes morales del hombre [¡Joder!].
Dejaría tanto concreto y maquinaria y burocracia. Tanto protocolo y convenciones y preceptos. Abandonaría tanto vacío entre tanta gente, tanta formación e hipocresía. Tanto “desarrollo” desde fuera, pseudoavances interpuestos, futurismo, espejismos y estructuras. Si no fuera porque tengo que vencer a Ronald antes de volverme polvo cósmico, estaría en Tanzania viviendo con los lémures, en la Cordillera Central criando solenodontes o en las afueras del Rub al-Jali aprendiendo de los beduinos, anacoretas o eremitas, como un Kaczynski versión light.
Bueno montro, si entre “los tigueres” toy yo, puede soltar todas esas vainas en banda y si encuentras un rinconcito que no tenga titulo en la Cordillera Central para criar solenodontes y otras arcanas alimañas, dale pa’lla montro, no hay tapón y dejame saber con ubicación geosatelital para irte a visitar cuando mueran los días de trabajo arduo y gratificante que me agobia (Gratificante y agobiante, es posible, verdad?), para actualizar el playlist cada cierto tiempo, con musica cada vez menos reciente, que al final es [por poco] la única que se escuchar, contemplar y [suelo] dejarme maravillar. Por cierto, próximo paso, “Por quien doblan las campanas” de Heningway, ya está discutido, decidido y aprobado por todos los órganos correspondientes, sigo creando la coraza para en algún momento del 2012, destapar y digerir integramente Ulises de James Joyce. Vamo’ a eto’, Machine mode: On Fire.
Tengo ‘Por quien doblan las campanas’ en casa… Ya era hora de que dejaras de [re]releer a Asimov. No llevaré GPS en mi viaje espiritual, cruzando por Katmandú, entre la India y Nepal y los lagos de Pokara, en busca de la Lotus Flower que nos pone a bailar como epilépticos en medio de shocks eléctricos…
Ya Felvic me dio luz verde pa’ empezar la travesía, ahora habrá que buscar la luz de Doña Luz y Luz hija. Lo siento por Axel, yo que pensaba enseñarle a Topología Algebraica cuando cumpliera 4. Ronald se puede quedar para cuando regrese, right? O tú te encargas de eso?