Sueños.

Importante es destacar el hecho de que el material que compone mis sueños seguirá siendo el esfuerzo perpetuo por mejorar y hacer cosas ordinarias de forma extraordinaria. Relevante es resaltar que en el preciso instante en que se cumpla, rompa, esfume o me roben alguno de esos sueños, estaré en plena disposición y con todas las energías necesarias para construir, comenzar, hilvanar nuevas aventuras, historias, viajes y páginas del libro de mi vida con quienes me rodean, sean familiares, amigos, hermanos, musas, colegas, compañeros de trabajo, alumnos, profesores, gente cercana, conocidos, desconocidos… All I need is time para poner everything in its right place.

Que conste: Si por alguna razón el andamiaje desde el cual voy erigiendo los pilares de mi existencia es sacudido por vientos inesperados, por terremotos emocionales, por esa subversión del subconsciente, o por lesiones, enfermedades, dagas, llagas, heridas aun abiertas, traiciones o bofetadas de eso que llamamos destino; si por alguna razón escucho en mis adentros el trueno de la desolación y el sufrimiento; si esa canción que es mi presencia llega a confundirse momentáneamente con otras más deplorables… no se preocupen en demasía, estaré de vuelta pronto, cuantas veces sea necesario hasta alcanzar mi equilibrio, hasta volver a soñar con lo infinito, lo eterno, lo pleno. Cuando mis sueños se hagan polvo, tarde o temprano pasaré la aspiradora de pasados y de nuevo a lo intachable.

Una vez tuve un sueño y desperté [me despertaron] abruptamente con el agua hasta el cuello. Ha bajado el nivel del estanque, han cesado las réplicas del tsunami, he retomado el curso lejos del borde del abismo, he reencontrado algunos de mis anhelos, una arista de la gema en mis adentros, el desiderátum supremo que da sentido al girar de los engranajes, el manual de instrucciones de la luminiscencia perdida. Preveo en mí la paz que desperdicié, porque así debía ser. Sigo despierto ante los ecos del rumor detonador, mas los párpados no aguantan. Son sólo espasmos después del adiós.

Me repito incesantemente: “Recuerda la vida de Facundo Cabral.

Nuzz

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