Miss Celánea.

A la espera de los vientos de Emilia [no, no la Pequeña Libélula Sonriente], contemplo el cambio de atmósfera, el sol tras las nubes, la lluvia golpeando contra el cristal. Y lo sé. Siempre lo supe. Tanto le temés que al fin sucede. Sí. ¿Y? We got the choice if it all goes wrong. Se abre la tierra ante mis pies, respiro. La llamas brotan inmisericordes, me envuelven, incineran mi piel, mas mi corazón permanece intacto. Tacto. Mantengo conmigo [inalterado, puro] la ingenuidad que me caracteriza, guardo bajo mi almohada recibos del peaje de entrada al infierno, muchos, incontables. 

A pesar de haber errado el camino, sigo íntegro, manipulando delicadamente mis reacciones, seleccionando cuidadosamente mis palabras, maquillando detenidamente todas mis cicatrices. A pesar del fuego, mi brillo es visible, a pesar del temblor [y por su culpa caer de rodillas] estoy otra vez de pie, contemplando la llegada de otra tormenta, otra lluvia, otros vientos huracanados hipersónicos, otra serie de adversidades que ya no pueden dañarme, que utilizo para ponerme una vez más a prueba, crecer, lograr, ganar.

… una tarde de Agosto, mi alma perdida que arrojé al mar…

Nuzz

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