Ahora interdiariamente sale una nueva aplicación de “interacción social”. Después de los ICQ’s, AOL’s, mIRC’s y Yahoo Messengers, teníamos Microsoft Messenger y todo estaba bien, la vida era sencilla, chatear era placentero, adictivo, cool. Luego Google popularizó el chat dentro del browser y muchos abandonamos Microsoft. Fuckbuck hizo lo mismo y la vida seguía siendo relativamente simple. Llegó el oleaje Blackbérrico trayendo consigo la ubicuidad de todos, el constante saber siempre todo, el estar siempre en todas partes [excepto en el lugar donde estabas físicamente]. Pero aún no estaba tan mal, sobrevivimos al tsunami y nos divertimos burlándonos de Ulises o las Hello Kittys en los centros comerciales y semáforos.
Luego el afán por chatear se trasladó a los muros de Facebook, a los comentarios en las fotos, en los posts, a los estatus de los clientes de mensajería instantánea, una parte del chat ha pasado de ser conversación entre dos [a veces grupal, pero siempre entre grupos cerrados] a algo público, abierto, máxime en Twitter, herramienta diseñada para el micro-blogging y degradada por algunos a Messenger-público-limitado-a-140-caracteres.
“Instálate WhatsApp!” “Eso es un dólar!” “Es multiplataforma!” “Puedes chatear con tus amigos de BB!“. Única respuesta: “Uso Gtalk y allí tengo a quienes debo tener.” Ahora el escándalo, el buzz es Liveprofile de Microsoft: “Es multiplataforma! [BB, Android y iPhone]“, “Te asigna un PIN único!“, “La interfaz ‘ta muy ápera!”. Tres respuestas: 1. Gtalk es multiplataforma. 2. Si quisiera un PIN me comprase un BB. 3. La interfaz [instalé para probar, confieso] es cool, es cierto, pero, ¿Ahora se supone que vamos a tener un orgasmo tecnológico cada vez que a alguna compañía se le ocurra una idea ingeniosa?
A este ritmo dentro de poco necesitaremos algún tipo de viagra virtual para entusiasmarnos realmente cuando llegue el momento. ¿Quieres chatear conmigo? Búscame en Gtalk.