Mi segundo guión [con Christian Bale y Naomi Watts].
Octubre 20th, 2009 Octubre 20th, 2009 Posted in Ocio, basura, políticaNo hay comentarios
En una región boscosa de algún lejano país, un joven adinerado yace en el suelo, esposado y custodiado por sus secuestradores bien armados. El implacable Escuadrón Élite de las Fuerzas Especiales Halcón Gamma-7 de la Gran Nación tienden un cerco a unos 95 kilómetros del lugar, luego de varios días de interrogatorios, allanamientos, conjeturas, torturas y utilización de tecnología policial de duodécima generación.
Al irrumpir con estruendoso estrépito en la vivienda sospechada, se escuchan alaridos, súplicas, llanto y maldiciones… pero sólo encuentran una mesa de dómino, dos botellas de ron Bermúdez y una radio que toca un merengue antiquísimo. Seis campesinos se arrinconan ante la bizca mirada de las escopetas de cartuchos expansivos calibre 12. “No es aquí, Señor!“, y desaparecen en las fauces de la noche.
Mientras tanto, en el Salón Elipsoidal de la Jefatura Suprema de las Fuerzas Especiales se erogan recursos, se firman cheques con innumerables ceros que compran declaraciones que no salen a golpes. Los ojos de la Gran Nación [bizcos también] están posados en los resultados de La Investigación, distracción exitosa de la reforma mesiánica llevada a cabo a espaldas jorobadas de los que se suponen sus beneficiarios finales.
El joven analiza minuciosamente el mecanismo de apertura de las esposas, entiende que su supervivencia depende exclusivamente de él. Los villanos [con cicatrices en sus mejillas y mentón pronunciado] se duermen en sus laureles jugando 3 y 2, hecho que nuestro apuesto McGyver aprovecha para emplear todos sus conocimientos adquiridos en un curso por correspondencia y lograr escurrirse sigilosamente entre montes, oscuridad y riachuelos.
Llega a una comunidad campesina que lo recibe brazos en alto, lo entregan a las autoridades locales y regresan a sus humildes papeles de oprimidos sin esperanza. El cabo que recibe a nuestro héroe lo entrega a su superior, Sargento Cáceres, que a su vez lo lleva con el Sheriff Regional, Veloz-Ramírez.
Luego sobreviene una fugaz secuencia de traspaso de manos [y mandos] que culmina en la rueda de prensa donde la Incuestionable Autoridad Nacional ofrece los detalles de la “impecable operación de precisión quirúrgica” que dio con la muerte de dos de los secuestradores, el rescate de ese “hijo de nuestro pueblo“, la desaparición de un ciudadano colateral, el empleo de la ínfima suma de aproximadamente RD$5,000,000.00 y el regocijo generalizado de toda la población.
