Cenizas de preguntas.
¿Por qué perderse la vida
que nos mira
nos respira
nos envuelve en su caudal?
¿Por qué desabrir los ojos
ciegos de rabia, de enojo,
y el córtex lleno de “cómos”,
Y no volver a bailar?
¿Quién dijo que es irrisorio,
sencillo, fácil u obvio?
Desamor no implica odio,
desquerer no es olvidar.
Preguntas desacertadas,
cuestión impremeditada,
signo que baila en las llamas,
que se consume al final.