Punto, punto, coma, punto, coma. El tiempo sin escribir crece cual nube de temporada ciclónica, transcurre despacio alejándome del blogging, de esa ruta alterna de desahogo, de mi Katharsis digital. Posturas políticas, apuestas arriesgadas, decires empalagosos, ocurrencias alocadas que me surgen en la ducha, en la cama o bajo el semáforo. Espesos pensamientos, viscosos, que se diluyen en el líquido de lo diario y desaparecen por el desagüe, con el sueño o con la luz verde que aparece cuando el conteo regresivo llega hasta cero.
Ires y venires, trueno espantoso, relámpago previo, Viernes y Lunes, vida, viajes, chistes cíclicos, cuaja y bloqueo intermitente del servidor de edublogs en la oficina. Quizás cuando presione ‘Publicar’ lo harán de nuevo, y esta entrada jamás se solidifique, diluyéndose con las otras que más nunca volverán ["... las extrañas golondrinas..."].