Vals en un campo minado.
Cada día es una danza acompasada, un ritmo lento y preciso, metrónomo oscilante que regla nuestras vidas. Paso a paso, mirada fija, construimos nuestra existencia esquivando aquellas balas disparadas ciegamente. Caen misiles que generan ondas de choque emocionales y estas sacuden los cuerpos, y distorsionan la música que se supone bailamos. Granadas como trombones, ráfagas como timbales, el silbido de las bombas asemeja los violines, fuego cruzado [me miras], escudo humano que usamos, piso una mina, estallo en un millón de pedacitos mientras quedas con mi mano tamborileando en la tuya el compás de la batalla del vivir.
Marzo 24th, 2009 at 11:53 am
Sabes q es lo peor de todo, q al final terminas MUERTO!!
Sin importar lo buen sodado q seas, las armas q tengas, o lo estremista corriedo, la muerte siempre, siempre te alcanza.