Maldad bonita.
En cada frase que me sale por los resecos labios, en todo lo que digo y lo que callo. En cada pulsación de este teclado, en todas las palabras dibujadas. En cada una de las miradas que se cruzan… y en las que no te alcanzan. En todos los cc’s de vodka caro o barato, en los cojines verdes del sofá de la sala. En las manos vacías, frías, pálidas, hielo; en el pelo, las uñas pegadas a mis dedos. En la sombra del agua, la luz que trae el viento, en las composiciones que me brotan sin orden. En todo hay un cordero disfrazado de lobo, un ladrón de la noche que llega inesperado, una ficción oscura, un deseo secreto gritado a vivas voces, escuchado por todos, conocido por varios e ignorado por muchos, pero que tú percibes. Una maldad bonita.