Ámsterdam [Interrail 8 de muchos].
Hacía tiempo no actualizaba, dificultades para conectarme con tiempo, trenes incómodos y viajes cansantes. Ámsterdam bestial, fui de clubbing con dos compañeros de habitación Franceses [Vivian y Matthew] y dos Inglesas que conocimos en el comedor [Dana y… la otra]. La habitación era de seis personas y la segunda noche llegaron dos chicas Canadienses a hospedarse con nosotros y una amiga Holandesa a visitarlas. La última cama la ocupó Tom, de Miami [un éxito, pues todomundo hablaba en francés antes de él llegar y él le pegaba al español].
Yo andaba de quijada en pecho por haber perdido mi cámara, las chicas iban a visitar a un amigo y salimos los cuatro chicos en la noche. Saliendo se nos unieron tres Franceses más [entre ellos una chica]. Fuimos a un Coffee Shop [en Holanda tienen una connotación especial], uno de los Franceses pidió un tabaco de marihuana, otros dos un pedazo de un space cake [bizcocho con marihuana] y nos sentamos en una mesa que tenía un letrerito que ponía: “This table is reserved for people that buy weed on the Coffee Shop”. Tom yo quedamos de espectadores.
De ahí, los tres recién llegados debían irse pues uno de ellos en la tarde se comió unos hongos alucinógenos en un sitio especial que venden esas cosas y le recomendaron que no fumase marihuana hasta el otro día, cosa que no cumplió. Seguimos andando, fuimos por el Barrio Rojo [The Red Light District], donde están las prostitutas detrás de cristales con marcos de neón, cenamos [Tom vegetariano, una odisea encontrarle algo] y volvimos al hotel, no sin antes comprar la respectiva Smirnoff Ice.
Al día siguiente salí para la estación central, sin cámara y rumbo a Berlín. Me dije: “Pasaré por Lost & Found, aunque mi tren sale en 7 minutos” y ¡¡¡ALLÍ TENÍAN MI CÁMARA!!! El cielo se abrió y Kryón me recordó que su magnetismo es real. Amén.
Como podrán suponer, no hay muchas fotos de Ámsterdam, se las debo.