Brujas [Interrail 5 de muchos].




No tuve que pagar suplemento para viajar a Brujas. Antes de salir fui a comprar algo de desayuno en la estación y descubrí con sorpresa que existe Eristoff Ice, clara competencia a la Smirnoff Ice. Compré una de lata para empezar el día en alta. El tren era de dos pisos, lo cual también descubrí con sorpresa.

Vagón casi vacío, excepto por la señora y el niño más hiperactivo que he visto en Europa. A medio camino (más o menos una hora hasta Brujas) se nubló, empezó a llover como en 3 segundos y lamenté no llevar mi paraguas.

Llegado a Brujas fui a la oficina de información turística y en la cola de comprar los mapas a 0.50€ escuché a una chica hablar español. Le pregunté que de dónde era y me dijo que de Venezuela, venía con su otra amiga (Venezolana también) y en el tren conocieron a tres chicas Mexicanas. Todas venían de Lille, ciudad Francesa. Las dos primeras estaban de vacaciones por Europa y las otras tres empezaban en Septiembre un semestre de intercambio: Yetzy Carolina, Auris, Natalia, Tania y Jennifer (rebautizadas luego como “Las Poncho Girls”).

Clima inclemente, bus hasta el centro, y a buscar algo de un tour en bote por los lagos (¿ríos? ¿canales?) del pueblín. Llegados al sitio, la señora que vendía los billetes del tour (a 6.5€!!) recomendó comprar un poncho, ya que ninguno llevaba paraguas. Las chicas compraron y yo pensé que no era rentable pagar 3.5€ por un pedazo de plástico azul o amarillo.

Parecíamos escapados de un circo: Iván Pascual y las Poncho Girls. El don que conducía el bote masticaba un poco el español y al parecer no sabía decir los números pues cuando indicaba alguna fecha, en inglés y francés la decía completa mientras que en español sólo decía “…en el siglo dieciséis…“. Cuando acabó el tour pidió propina.

Iván Pascual y las Poncho Girls [sin los ponchos].

Brujas parece un parque temático, con sus coches tirados por caballos esbeltos, toda la arquitectura y los puentecitos estrechitos pasando de un lado a otro. La comida nos la encontrábamos hipercara (los restaurantes de la plaza principal ponían sin descaro “Menú 22€”, y me dolía el páncreas sólo de pensarlo). Terminamos en Quick, algo así como un Burger King o Mac Donalds local, y pedí una Bacon-Cheese Plus con Patatas Deluxe.

[Hablando de patatas, se cree que en Brujas (o al menos en Bélgica) se inventaron las papas fritas y allí vimos el Museo de las Papas Fritas. Otro dato que me causó mucha risa es que Brujas posee "La ventana de estilo gótica más pequeña del mundo…". ]

Luego de comer seguimos caminando y fuimos a beber unas cervezas, sacamos más fotos y caminamos hasta la estación. Mi tren se retrasó 30 minutos y a la vuelta me senté en 1ra clase por equivocación. Cuando chequeaban los billetes la señorita me lo dijo y me moví a 2da clase, que inexplicablemente resultó ser idéntica a la 1ra.

Llegué Bruselas cansado, hambriento y con frío. Paré en un negocio de comida rápida y pedí un sándwich que lleva papas fritas dentro, muy rico. Otra cosa curiosa (y que me encanta) de Bélgica es que te venden un servicio de papas fritas en un cono de cartón con alguna salsa para comer solas. Impensable en Dominicana o incluso en España.

1v4nuzz

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