Ya lo dijo Bunbury.
No hay retorno a la conciencia tras el desvarío del amor tempestuoso.
La palabras fueron avispas y las calles como dunas.
Siempre es la misma función, el mismo espectador, el mismo teatro, en el que tantas veces actúo.
Aunque el aire no sepa qué ocurre, el viento te arrastrará, oh te arrastrará.
Te he dicho que no mires atrás porque el cielo no es tuyo, y hay que empezar despacio a deshacer el mundo.
Todo se olvida al despertar una vez más. Sólo puedo soñar entre arena y espuma.
Maestro el Bunbury este.