A lo largo de mi vida he coqueteado con diversas corrientes, ideologías y creencias políticas, siempre sin llegar al activismo. Mi madre, boschista impertérrita nos inculcó a mí y a mis hermanos muchos de los ideales marxistas-leninistas de “Don Juan”: Igualdad, equidad, distribución justa…
Para esa época [desde mi nacimiento hasta 1996, a mis 13] el clima político dominicano estaba dominado por el doctor Joaquín Balaguer [nuestro "Padre de la Democracia"], el profesor Juan Bosch y el doctor José Francisco Peña Gómez. El primero fue un apadrinado de los gringos y principal remanente del trujillismo [el malo], el segundo era algo así como nuestro Fidel Castro [el bueno] y el tercero, anteriormente seguidor del segundo, era descendiente de haitianos y líder de masas [el feo].
Oíamos y leíamos cómo Balaguer perseguía, encarcelaba, torturaba y asesinaba a sus opositores en los sangrientos doce años [1966-1978], vimos cómo Balaguer le arrebataba el triunfo a Juan Bosch en las elecciones de 1990 y asistimos por televisión a la burla de elecciones de 1994, donde Balaguer volvió a salirse con la suya frente a Peña Gómez. Yo no tenía ni idea de qué eran el capitalismo y el socialismo o la derecha y la izquierda [ahora tampoco, pero al menos lo parece], lo que sí tenía claro era que si Balaguer representaba la derecha y/o el capitalismo, yo no era ni capitalista ni derechista.
En 1996 Leonel Fernández entró disruptivamente en la escena política nacional de la mano de su mentor el profesor Juan Bosch y nada más y nada menos que de el mismísimo Joaquín Balaguer. Esa fue una coyuntura que cerró el “camino malo” representado por José Fco. Peña Gómez.
Neoliberal, modernista, pro-globalización, joven, diferente, desbordante de frescura, de la línea de Don Juan y con una amplia visión de futuro. Eso era Leonel Fernández para mí en 1996. Me entusiasmaron mucho las ideas de “aldea global”, “erradicación de las fronteras”, “moneda única”, “libre comercio” y “democracia liberal”. Vino Fukuyama y le dió fundamento histórico y filosófico a todo esto. ¡¡¡BUM!!! Llegamos al nirvana en las etapas del desarrollo humano. ¡¡Somos uno de los trigres asiáticos, venga el capital extranjero a hacernos ricos!! [la cuestión es: ¿a quiénes?].
La primera gestión de Fernández [1996-2000] estuvo marcada por innnovaciones importantes en la forma de hacer las cosas. No faltaron actos de corrupción y la situación de la gente común no sufrió ningún cambio significativo, pero al menos no osó modificar la constitución para reelegirse y logró un notable desempeño en materia macroeconómica.
Para ese tiempo yo estaba tomando consciencia de que la panacea no era tal y el gobierno de Hipólito Mejía [un tipo absolutamente desideologizado] lo confirmaba con creces. Para las congresuales de 2002 me enlisté en la Fuerza de la Revolución y fui su delegado en mi mesa electoral. Sólo obtuvimos 1 voto [el mío]. Cerré filas de inmediato.
Luego vinieron las “Nuevas Izquierdas Latinoamericanas”, que abarcan un amplio rango desde Chávez hasta Lula, pasando por Evo, Ortega y ahora Lugo. Leonel ganó la presidencia en 2004 y ayer fue reelecto en la primera vuelta. El período presidencial que concluye fue una clara señal de lo que nos depara si no cambiamos pronto de rumbo.
La oposición más sólida [el PRD] es tan o más corrupta y putrefacta que el mesías reelecto y su séquito, al partido de Joaquín Balaguer [el PRSC] le faltan al menos 30 ó 40 años para volver a ser mayoritario, Eduardo Estrella es demasiado sonso, Hatuey propuso que desintegraran la Junta Central Electoral a 15 días de las elecciones y Candelier es un potencial dictador.
Esto me pone a reflexionar: ¿Se cansarán algún día los dominicanos de ser estafados por demagogos corruptos de derecha? ¿Será que no tocaremos fondo nunca? ¿Movernos hacia la izquierda es una salida viable? ¿Representa Guillermo Moreno ese movimiento? Por ahí andan mis pensamientos últimamente.
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P.D.: Un aspecto bastante gracioso de todo este asunto es que mi madre sigue creyendo que Leonel Fernández y el PLD son de izquierda. Situs inversus de ideologías.