Viaje.




En realidad vivimos viajando. Fuimos creados a consecuencia del viaje de millones de espermatozoides, nuestro nacimiento es un viaje a través del canal del parto de nuestra madre. De chicos [en verano] todos viajábamos a casa de una tía o abuela que nos hacía buena comida y donde la lluvia caía en el techo de zinc haciendo ese ruido tan memorable.

Los viajes a nuestra primera escuela eran de lo más frustrante y el viaje de vuelta era el más esperado. Personalmente viajé mucho colgando de la puerta [yo en la puerta, Oscar en la defensa trasera] de una ruta 19 desde la Ovando con Gómez hasta el palacio de Justicia rumbo al liceo Paraguay [y si había suerte el pana nos dejaba en la mismísima entrada]. Luego Lenín y yo descubrimos la denominada “ruta rápida” que era un viaje a lo largo de la doctor Delgado apretadísimos en un corolla ‘78; costaba RD$2.50 adicionales, pero esos 20 minutos extras de sueño lo valían.

Más tarde viajaba a la universidad con los planos y maquetas de esa abortada y efímera relación mía con la arquitectura. Para esa época por lo general conseguía asiento si no tenía clases a las 7:00 a.m. El viaje era en una ruta 36 de FENATRANO ‘de las azules’ ["¡¡¡Marión-Feria-Universidad-Maternidad-Ovando con Gómez!!!" gritaban los cobradores mientras se tiraban de las guaguas antes de que estas se detuviesen]. Tardaba una hora completa desde los legendarios Guarícanos [o Guaricanos] hasta la primera o segunda de las tres puertas de nuestra magnífica magnífica UASD.

Luego vinieron viajes menos literales. Viajé oyendo la X-102 desde la mesa del comedor del apartamento 1-A, edificio 12, a mundos extraños descritos en el Física General de Serway o en los apuntes de Cálculo de la clase de Rocha. Viajaba leyendo a Carlos Castaneda, bebiendo anís, discutiendo sobre la [in]existencia de [D]ios con Richard y Lenín.

Viajé muchísimo al edificio del frente a besuquearme hasta el hastío con Evelyn [a.k.a. Muñeca], a Cocolandia con la Pastoral Juvenil de Nuestra Señora del Amparo, a conocer a Alfonsina [viaje infructuoso], a las Kermesses del Colegio Noel, a comprar Snickers en la farmacia sólo para ver a las mellizas que allí atendían.

Luego los viajes largos, difíciles, incómodos, con feos paisajes para ver, vehículos defectuosos, con malos acompañantes o completamente sólo: el viaje de papeles de la transferencia de carrera, los viajes a Hainamosa, Lucerna, Humanidades, al NU, RN, RL, CX, LM, JJ, Jurídicas, Economía… [viajé a todas las putas facultades de la maldita universidad].

Viajes a Villa Mella, Cruz Verde, Cinemateca, Emparedado, Cinema Café, Intec… Viajes hasta el BC por la Leopoldo a las 8:56 a.m., viajes de vuelta a las 5:15 p.m. por la misma Leopoldo, viaje de ida y vuelta desde La Torre hasta el Drinks2Go a comprar vodka porque a Ulises se le ocurrió que sólo compremos 2 litros cuando fuimos a las 10:19 p.m., poner ‘Sweet Child O’ Mine’ a las 2:23 a.m. y con el 9no vodka-cranberrie de la noche empezar el viaje con destino al universo de los sueños en el sofá de la casa de Juan Arturo.

Viajar a hacer un máster en Madrid, viaje de vuelta a tratar de comerse el mundo con papas y mayonesa, viaje en metro Centro de los Héroes-Mamá Tingó, viajes pensando en los próximos viajes, viajes sin rumbo específico, sin paradas innecesarias, sin asientos reclinables ni bachatas del bachatero ‘El Gringo de la Bachata’ [valga la redundancia]2.

1v4nuzz

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