What a Weekend
Todo empezó el jueves cuando me presentaron al Señor Reemberto Pichardo, abogado de UNIBE, con una maestría en Francia (derecho de obligaciones), fuimos presentados para hacer un recurso de revisión de un señor que le iban a ejecutar una sentencia por casi un millón y algo más. Nos juntamos el sábado después de comida en la oficina de la Bolívar, tuvimos que reorganizar porque la oficina le pareció algo incompleta y tuvimos que ir a buscar un scanner, una computadora máas rápida, varios libros y, casi se me olvida, a Clara (su novia, su niña, su secretaria y abogada(UASD)). Empezamos finalmente como a las 2:30 con un reposo a las 5:20 (hacía hambre), reiniciamos antes de caer el sol y lo impensable ocurrió, al mirar el reloj la medianoche ya volaba lejos y el negrero del Passat (como lo denominó Clara) me dejó frente a mi casa.
Se suponía que el sábado había sido para organizar el plan de trabajo, el domingo empezamos a redactar y el pana parecía una noria (Oráculo), llovieron letras y más letras, palabras tras palabras, páginas y páginas, aunque el había pronosticado 105 págs. Entre citas de Binder, Maier y Ferrajoli, llegamos a las 47. Seguía la lluvia, salimos a comer Pollo Teriyaki y vimos bajar el sol, entre chistes, constitucionalidad del proceso y si Evanescense o Aerosmith, antes de las nueve concluimos, en ese momento solo pensé en Hato Mayor, Marcelina, Jennifer y un recurso de casación que había que redactar para depositar el lunes.