As bajo la manga.




Al perderla (cómo perderla, si nunca la tuve?) acudí como Gus Hansen a sacar el as bajo la manga de la camisa de mi corazón. Busqué y rebusqué en las OMSA’s, en el parquecito, en la Biblioteca Central de la UASD, en los chatrooms y hasta en hi5. Inesperadamente aparecieron tres reinas de corazones, un nueve de trébol y varios cuatro de diamantes, pero nunca un as. Distraído un momento por Borges y Chaitin siento el toque de algo que presiento es el as buscada. Gran decepción. Es sólo un pañuelo que no sirve más que para secar lágrimas. Eso es!!! Mientras continúo con mis pesquisas, secaré mis lágrimas contigo. Y cuando la encuentre (a ella o al as[?]) espero no tirarte en el primer zafacón que Roberto me ponga por delante.

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